Oralidad y escritura por WJ Ong

 

Reseña 

Ong sostiene que las tecnologías de la comunicación dan forma a la manera en que las personas piensan y organizan el conocimiento. Las culturas orales se basan en la memoria y la narración de historias, mientras que la escritura y la imprenta fomentan el pensamiento permanente, analítico e individual. Los medios digitales modernos combinan la tecnología escrita con la inmediatez del habla.

Contexto

Walter J. Ong (1912-2003) publicó Oralidad y escritura: La Tecnologización de la palabra en 1982.

El pensamiento de Ong estuvo influenciado por Marshall McLuhan. Ambos estudiaron cómo las tecnologías de la comunicación influyen en el pensamiento y la cultura humanos, pero abordaron el tema desde perspectivas diferentes:

General / específico

McLuhan desarrolló una amplia teoría de los medios de comunicación, argumentando que cada medio, ya sea el habla, la escritura, la imprenta, la televisión o la comunicación electrónica, transforma la sociedad. Su enfoque enfatiza la estructura y las características tecnológicas de los medios, más que los mensajes que transmiten.

Ong se centró más específicamente en la relación entre oralidad, alfabetización y conciencia. Examinó cómo las personas en culturas orales utilizan la memoria, la repetición, el ritmo y la interacción comunitaria, y cómo la escritura y la imprenta fomentan formas de pensamiento más abstractas, visuales, lineales e individualistas. Su enfoque se centra en el lenguaje, la educación, la cognición y los efectos psicológicos de la alfabetización.

Tecnología/Cultura

El análisis de McLuhan es, en general, más global y tecnológico. Exploró cómo los medios reorganizan el espacio y el tiempo sociales, afirmando célebremente que «el medio es el mensaje». Para McLuhan, la llegada de los medios electrónicos podría reconectar a las personas a través de lo que él denominó una «aldea global». Sus escritos suelen ser sugerentes, animando a los lectores a reconocer patrones en diferentes medios.

El enfoque de Ong es más histórico y cultural. Rastreó las transformaciones desde las culturas orales primarias hasta las culturas escritas y, posteriormente, a la comunicación electrónica. Si bien reconoció la importancia de la tecnología, prestó mayor atención a cómo los sistemas de comunicación afectan la memoria, el conocimiento, la educación y la conciencia humana. Ong también subrayó que los medios electrónicos no simplemente devuelven a la sociedad a la oralidad, sino que crean una forma de «oralidad secundaria» que depende de la escritura y los sistemas tecnológicos.

Neutralidad

Ambos pensadores comparten similitudes, ya que rechazan la idea de que los medios de comunicación sean canales neutrales. Argumentan que los cambios en la comunicación también producen cambios en la percepción, la organización social y la vida intelectual. Sin embargo, McLuhan se centra en el medio como entorno tecnológico y social, mientras que Ong se concentra en los efectos de los sistemas de comunicación sobre el lenguaje, el pensamiento y la conciencia. En conjunto, sus enfoques ofrecen una comprensión más amplia de cómo las formas orales, escritas, impresas y electrónicas dan forma a la cultura humana.

Influencias en Ong

En su introducción a Oralidad y escritura, John Hartley presenta a Ong como un puente entre la erudición humanística clásica y los estudios modernos de medios de comunicación. Ong se basa en la retórica clásica, la historia de la literatura, la filosofía y la teología, aplicando estas tradiciones a las tecnologías de la comunicación y sus efectos en la conciencia humana. Hartley cita las siguientes influencias en Ong:

En Ramus, Method, and the Decay of Dialogue (1958), Ong estudia cómo Peter Ramus (1515-1572) reemplazó el diálogo y la discusión oral por un método organizado en divisiones, esquemas y clasificaciones. Ong sostiene que este cambio reflejó la influencia creciente de la escritura y la imprenta. El conocimiento comenzó a presentarse como un sistema visual, ordenado y fijo, en lugar de desarrollarse mediante el intercambio oral de preguntas y respuestas. Para Ong, el método de Ramus contribuyó al debilitamiento de la tradición retórica y dialógica, y anticipó formas modernas de organizar el saber. Al mismo tiempo, facilitó la enseñanza y la memorización al convertir las ideas en estructuras claras y jerárquicas

Marshall McLuhan argumentaba en La galaxia de Gutenberg (1962) y Comprender los medios de comunicación (1964) que los medios de comunicación moldean la percepción, la cultura y la organización social.

En Preface to Plato (1963), Eric Havelock sostiene que la crítica de Platón a la poesía se explica por el paso de una cultura oral a una cultura escrita. En la Grecia antigua, los poemas de Homero funcionaban como una enciclopedia: transmitían la historia, la moral, la religión y las normas sociales mediante la memoria, el ritmo y la repetición. Platón rechazó ese modelo educativo porque lo consideraba basado en imágenes y emociones, no en el razonamiento abstracto. Para Havelock, la escritura alfabética permitió separar el conocimiento de la memoria y favoreció el desarrollo de la filosofía, la ciencia y la teoría de las Ideas..

En El sesgo de la comunicación (1951), Harold Innis sostiene que cada medio de comunicación influye de manera particular en la organización de una sociedad. Algunos medios, como la piedra o la escritura, son duraderos y favorecen la preservación de tradiciones y conocimientos a lo largo del tiempo. Otros, como el papel y la imprenta, son fáciles de transportar y permiten controlar grandes territorios. Para Innis, una sociedad necesita equilibrar ambos tipos de medios. Cuando una institución domina demasiado un medio de comunicación, también puede concentrar el poder político y cultural.

En conjunto, estos autores demuestran cómo las tecnologías de la comunicación influyen en la forma en que las personas recuerdan, piensan, aprenden y se comunican. El argumento principal de Hartley es que Ong contribuyó a conectar las humanidades con los estudios modernos de medios al integrar la historia de la comunicación en la historia de la conciencia humana.

La evolución del pensamiento de Ong en sus escritos

El pensamiento de Walter J. Ong evolucionó desde el estudio de la retórica renacentista hasta convertirse en una teoría más amplia de la comunicación y la conciencia humana.

En Ramus, Method, and the Decay of Dialogue (1958), Ong examinó cómo la educación renacentista pasó del debate oral a los sistemas de clasificación escritos. Sostuvo que los cambios en la comunicación también modificaron la forma en que las personas organizaban el conocimiento.

En La presencia de la palabra (1967), se centró en la importancia del lenguaje hablado. Consideraba que el habla era inmediata, personal y estaba conectada con las relaciones humanas y la espiritualidad.

En Interfaces of the Word (1977), Ong amplió sus ideas para incluir la escritura, la imprenta y los medios electrónicos. Sostenía que las tecnologías de la comunicación influyen en la cultura, la imaginación y el pensamiento.

Su obra principal, Oralidad y escritura (1982), estableció su distinción más conocida entre culturas orales y alfabetizadas. Las culturas orales dependen de la memoria, la repetición y la participación, mientras que las culturas alfabetizadas fomentan el pensamiento abstracto, analítico y organizado visualmente.

Sus obras posteriores, como Hopkins, el yo y Dios (1986), vincularon la comunicación con la literatura, la religión y el yo. Ong, sacerdote jesuita, sostenía que Gerald Manley Hopkins, poeta inglés y sacerdote jesuita del siglo XIX, presentaba el yo como único, pero no independiente: la identidad humana adquiere significado a través de su relación con Dios. Ong considera a Hopkins un poeta que conecta identidad, naturaleza, lenguaje y fe. El yo se comprende plenamente, no mediante el aislamiento, sino a través de su relación con Dios.

El pensamiento de Ong evolucionó desde el estudio de la retórica y la educación hasta la explicación de cómo las tecnologías del lenguaje dan forma a la conciencia y la sociedad.

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Resumen 

Introducción

En su introducción, Walter J. Ong examina las diferencias fundamentales entre las culturas que dependen principalmente de la comunicación oral y aquellas moldeadas por la escritura. Sostiene que las culturas orales y escritas no solo utilizan métodos de comunicación distintos, sino que organizan el conocimiento, el pensamiento, la memoria y las relaciones sociales de maneras diferentes. Ong presenta la alfabetización como una tecnología que transforma profundamente la conciencia y la cultura humanas.

El autor comienza señalando que el habla es natural para los seres humanos, mientras que la escritura es una tecnología aprendida. Todas las sociedades humanas se comunican mediante el habla, pero solo algunas desarrollan sistemas de escritura. Dado que las culturas orales no pueden almacenar información en registros escritos, dependen en gran medida de la memoria, la repetición, el ritmo, las expresiones formularias y la participación comunitaria. El conocimiento se conserva mediante la práctica y se transmite de generación en generación a través del habla y la escucha.

La escritura, en cambio, separa las palabras de la presencia inmediata del hablante y hace visible el lenguaje. Permite que las ideas se conserven, revisen, reorganicen y examinen a lo largo del tiempo. Ong explica que la escritura otorga al lenguaje un grado de permanencia e independencia: un texto puede existir al margen de su autor y ser leído por personas que no estuvieron presentes cuando se produjo. Esto fomenta formas de pensamiento más abstractas, analíticas y privadas.

La introducción también cuestiona la idea de que las culturas orales sean intelectualmente inferiores a las culturas letradas. Ong argumenta que las sociedades orales poseen sistemas de conocimiento sofisticados, pero su pensamiento está adaptado a las condiciones de la comunicación oral. El pensamiento oral tiende a ser aditivo en lugar de estar fuertemente subordinado, repetitivo en lugar de estar organizado de forma abstracta y está estrechamente vinculado a la experiencia humana y a las situaciones prácticas. Estas características ayudan a los hablantes a recordar y a las audiencias a comprender la información.

Finalmente, Ong explica que el estudio de la oralidad es importante incluso en sociedades con altos niveles de alfabetización, ya que el lenguaje hablado sigue siendo la base de toda comunicación. La alfabetización se desarrolla a partir de la oralidad, y las nuevas tecnologías, como la imprenta y los medios electrónicos, continúan transformando la relación entre el habla, la escritura, la memoria y la conciencia.

La introducción establece el argumento central del libro: las tecnologías de la comunicación influyen no solo en cómo las personas expresan ideas, sino también en cómo piensan, recuerdan y comprenden el mundo.

1. La oralidad del lenguaje

En las últimas décadas académicos de diversos campos, como la antropología, la sociología y la psicología, han explorado las sociedades orales y la prehistoria, examinando la existencia humana antes de la escritura.

Ferdinand de Saussure, figura clave en la lingüística moderna, destacó la primacía del habla oral como aspecto fundamental de la comunicación verbal. Si bien se reconoce la utilidad de la escritura, también se perciben sus limitaciones y peligros.

A pesar del creciente interés académico por la oralidad, durante siglos el estudio del lenguaje se ha centrado principalmente en los textos escritos. Esta preferencia se debe a las capacidades imaginativas y analíticas que fomenta la escritura. Las culturas orales primarias aprenden a través de la experiencia práctica, en lugar del estudio formal, a diferencia de las sociedades alfabetizadas, donde la escritura facilita el pensamiento crítico y el análisis.

La fascinación de los antiguos griegos por el lenguaje se convirtió en una forma de arte estructurada, y la retórica se consolidó como una disciplina académica fundamental. Si bien la retórica mejoró la comprensión de la oratoria, aún dependía de textos escritos para su investigación y estudio. Esta dependencia de la documentación escrita ha influido en las interpretaciones de las expresiones orales.

Comprender la oralidad y la alfabetización revela la compleja interacción entre ambas. Si bien la alfabetización expande la conciencia y el conocimiento, también puede eclipsar las ricas tradiciones de la cultura oral. Este libro busca construir una comprensión matizada tanto de la oralidad como de la alfabetización, reconociendo las limitaciones de las formas escritas y esforzándose por preservar el legado de las tradiciones orales.

2. El descubrimiento moderno de las culturas orales primarias

El reconocimiento de la oralidad tiene raíces antiguas, desde el Eclesiastés hasta el Romanticismo, que otorgó prestigio académico al folclore y lo desligó de ser un simple vestigio de culturas literarias.

La «cuestión homérica» ejemplifica la tensión entre oralidad y escritura. Milman Parry revolucionó este campo al demostrar que la Ilíada y la Odisea no eran solo obras literarias, sino productos de la composición oral. Parry reveló que el uso de fórmulas y estructuras repetitivas no era una limitación, sino una técnica necesaria en las culturas orales para preservar el conocimiento.

Estas ideas fueron expandidas por Albert Lord y Eric Havelock. Este último vinculó la evolución de la filosofía griega y el pensamiento analítico a la introducción de las vocales en el alfabeto. Actualmente, estos estudios siguen vigentes para comprender cómo la conciencia oral moldea la cognición y la cultura, incluso en sociedades letradas.

Finalmente, Walter Benjamin complementa este análisis al reflexionar sobre la integración de las tradiciones orales en la modernidad y la era digital, cuestionando cómo la reproducción técnica y el contexto actual transforman la preservación cultural.

3. Algunos aspectos psicodinámicos de la oralidad

Las culturas orales dependen exclusivamente de la palabra hablada, la cual, al ser efímera y transitoria, moldea una comprensión del lenguaje, el aprendizaje y la memoria distinta a la de las sociedades escritas. En estos contextos, el lenguaje es una forma de acción y las palabras poseen un carácter dinámico y casi mágico, alejándose de la naturaleza estática y etiquetadora de la escritura.

Para preservar el conocimiento, estas culturas emplean técnicas mnemotécnicas basadas en el ritmo, la repetición y fórmulas fijas. Esto deriva en un pensamiento con las siguientes características:

- Aditivo y agregativo: construye ideas sumando conceptos y usando epítetos.

- Redundante: recurre a la repetición para asegurar la comprensión.

- Conservador: prioriza la tradición y la preservación generacional.

La comunicación oral es interactiva, a menudo competitiva y profundamente ligada a la fisicalidad, los gestos y el sentido de comunidad. A diferencia de la memoria textual, la memorización oral es flexible y adaptable, apoyándose en un repertorio compartido. En última instancia, estas sociedades priorizan la experiencia vivida y los lazos comunitarios sobre la observación distante y visual propia de las culturas letradas..

4. La escritura reestructura la conciencia

Una comprensión más profunda de las culturas orales ayuda a entender la función de la escritura en la formación de la conciencia humana. La escritura, más que cualquier otro invento, ha transformado drásticamente la forma de pensar de las personas alfabetizadas. Estructura pensamientos que se originan en capacidades naturales procesadas mediante la tecnología de la escritura.

La escritura genera un lenguaje «libre de contexto» o «discurso autónomo», desvinculado de su autor, a diferencia de la comunicación oral, que puede ser cuestionada directamente. Mientras que las culturas orales se someten a una especie de discurso autónomo mediante fórmulas rígidas, la escritura presenta un desafío para la refutación debido a su permanencia.

El escepticismo de Platón sobre la escritura resuena hoy en día en las preocupaciones sobre tecnologías como las computadoras. Sostenía que la escritura es inhumana y debilita la memoria, de forma similar a los temores modernos sobre las calculadoras. Además, una vez escritos, los textos no pueden interactuar ni debatir, lo que los convierte en entidades estáticas, a diferencia de las palabras habladas. Si bien la sociedad contemporánea ha interiorizado el uso de la escritura, Platón la consideraba una tecnología ajena. La escritura se rige por herramientas externas y requiere un control consciente, mientras que el lenguaje oral surge naturalmente de la cultura. La escritura potencia la conciencia y facilita cierto grado de reflexión y análisis internos.

Diversos sistemas de escritura independientes han evolucionado, cada uno con raíces en representaciones pictóricas. La escritura cuneiforme y los jeroglíficos ilustran cómo los sistemas de escritura se han desarrollado desde símbolos visuales básicos hasta sistemas codificados más complejos que definen lenguas y culturas. El alfabeto, un sistema de escritura único y eficiente, surgió de sistemas de escritura anteriores y demostró ser altamente adaptable. A diferencia de los sistemas de caracteres complejos, simplificó la representación de los sonidos, lo que permitió una mayor alfabetización y comunicación.

Inicialmente, la alfabetización surgió como un arte practicado por unos pocos privilegiados, y la transición social hacia la alfabetización generalizada llevó tiempo. Los registros escritos comenzaron a reemplazar la memoria oral, pero persistió una marcada preferencia por el testimonio oral, especialmente en sociedades que se iniciaban en la escritura. A medida que la escritura se generalizó, las tradiciones orales comenzaron a perder predominio. Sin embargo, muchas sociedades continuaron considerando el testimonio oral como más auténtico que los textos escritos debido a la implicación personal y la posibilidad de cuestionar directamente las declaraciones.

El aislamiento oracional que resulta de la escritura tiene profundas implicaciones en la construcción de significado. A diferencia de la comunicación oral, que existe en un contexto temporal compartido, la alfabetización se basa en la eliminación del contexto, lo que exige una interpretación precisa y una mayor reflexión analítica. La retórica evolucionó paralelamente a las formas escritas, sirviendo de puente entre la comunicación oral y la escrita. El latín culto ejemplifica una lengua centrada en la escritura y el ámbito académico, destacando su papel fundamental en la configuración del discurso académico a lo largo de los siglos.

5. Impresión, espacio y cierre

En las culturas orales, las palabras existen principalmente como sonidos y dependen de la memoria, la interpretación y la interacción entre el hablante y el oyente. La imprenta, en cambio, separa las palabras del hablante y las sitúa en un espacio visible en la página. Esto permite a los lectores examinar, releer, comparar y analizar el lenguaje de forma privada y repetida.

Ong sostiene que la imprenta fomenta el pensamiento espacial. La disposición de palabras, líneas, párrafos, capítulos, índices, títulos y números de página proporciona al conocimiento una estructura visible. La impresión también permite distinguir con mayor claridad las palabras individuales mediante la ortografía, la puntuación, el espaciado y la estandarización del formato. Como resultado, los lectores se vuelven más conscientes del lenguaje como algo que puede organizarse, clasificarse y manipularse visualmente, en lugar de solo escucharse y recordarse.

El capítulo también se centra en la idea de «cierre». Los textos impresos suelen parecer completos, estables e independientes de las circunstancias en las que fueron producidos. A diferencia de la comunicación oral, que puede modificarse mediante la repetición, la interpretación o la respuesta del público, una obra impresa parece tener límites definidos y una forma acabada. Esta sensación de cierre refuerza la idea de un argumento completo, una edición final y un texto que puede estudiarse independientemente de su autor o público original.

Ong relaciona la imprenta con el desarrollo del individualismo y la lectura privada. Dado que los materiales impresos pueden leerse en silencio y en soledad, los lectores interactúan con los textos de una manera más personal y desapegada. La imprenta también refuerza los conceptos de autoría, propiedad, originalidad y propiedad intelectual, ya que una obra puede identificarse como un producto estable creado por una persona en particular. En definitiva, el argumento principal de Ong es que la imprenta no se limita a preservar el lenguaje hablado, reestructura la conciencia al hacer que la comunicación sea visual, fija, ordenada y cerrada.

6. Memoria oral: la trama y la caracterización

La transición de la oralidad a la alfabetización impacta diversos géneros del arte verbal, especialmente la narrativa. La narrativa ha absorbido en gran medida otras formas, como el drama, sirviendo como pilar fundamental de muchas artes verbales y metodologías de transmisión del conocimiento. Éste análisis enfatiza los efectos del cambio de la oralidad a la alfabetización en la estructura narrativa, sugiriendo que esta sigue siendo central en todas las culturas, incluidas las tradiciones orales.

En las culturas orales primarias, la narración tradicional es vital para almacenar y organizar el conocimiento, ya que los individuos no pueden generar categorías abstractas para su comprensión. Narrativas orales significativas, como las de los antiguos griegos o las tradiciones nativas americanas, sirven como importantes depósitos de saberes culturales. La capacidad de la narración para vincular un amplio saber da como resultado formas sustanciales y repetibles de comunicación del conocimiento, superando a formas más breves y transitorias como las máximas.

El análisis de la evolución narrativa revela cómo las tradiciones orales funcionan de manera distinta a las formas escritas. En las culturas orales, la memoria influye en las tramas narrativas, que se desvían de los escenarios lineales predominantes en las culturas escritas. La organización de las narrativas en las tradiciones orales es episódica, en lugar de estrictamente cronológica, y se basa en gran medida en estructuras mnemotécnicas y técnicas poéticas, como se ejemplifica en las epopeyas de la antigua Grecia.

La influencia de la alfabetización en la estructura narrativa propicia una trama más compacta y organizada en comparación con la naturaleza episódica de las narraciones orales. La alfabetización permite arcos narrativos autónomos, lo que da lugar a las estructuras más definidas de géneros literarios modernos como las novelas policíacas. La complejidad de la caracterización evoluciona desde los personajes simplistas y planos de las tradiciones orales hasta los personajes más matizados y complejos presentes en las novelas con mayor profundidad psicológica.

La aparición del personaje redondo ilustra los cambios en la intencionalidad narrativa derivados de la escritura y la imprenta. Mientras que los personajes planos servían principalmente como vehículos para mantener las tramas en la cultura oral, los personajes redondos, caracterizados por su profundidad e imprevisibilidad, surgieron en respuesta a la creciente introspección y complejidad que exigían las audiencias alfabetizadas. Este cambio refleja avances culturales más amplios en la comprensión psicológica y la identidad personal, influenciados por las tecnologías de la escritura y la imprenta.

7 Algunos teoremas

La historia de la literatura comienza a aprovechar las aportaciones de los estudios sobre oralidad y alfabetización, analizando las representaciones orales y los elementos presentes en los textos. A pesar de los importantes hallazgos, muchos historiadores de la literatura aún pasan por alto la importancia de las polaridades entre oralidad y alfabetización para comprender los géneros, la caracterización y la relación entre escritor y lector. La literatura histórica requiere el reconocimiento de sus raíces orales, presentes en las obras medievales y renacentistas.

La transición de la oralidad a la imprenta y, finalmente, a los formatos electrónicos, ha afectado significativamente las formas narrativas y el desarrollo de las tramas. Géneros como la epopeya han evolucionado con la desmitificación de sus orígenes orales, mientras que la novela refleja un giro hacia estilos más conversacionales.

Los estudios sobre oralidad y alfabetización deberían tener un impacto en las ciencias sociales y la filosofía. Plantean interrogantes sobre cómo la evolución de la escritura ha influido en la conciencia humana y cómo los diferentes marcos culturales interactúan con la textualidad. Las aportaciones de la oralidad podrían enriquecer la comprensión de los textos religiosos, en particular las enseñanzas cristianas sobre la naturaleza de la Palabra de Dios.

La conciencia humana ha evolucionado paralelamente al desarrollo de la escritura. Esta ha propiciado una mayor autoconciencia e interacción entre los individuos. La relación entre la oralidad y la alfabetización influye en las tradiciones religiosas y en la forma en que las comunidades expresan sus creencias.

Temas

Los medios de comunicación dan forma a la conciencia

Ong sostiene que los medios de comunicación influyen en cómo las personas piensan, recuerdan y se relacionan entre sí. El habla enfatiza la presencia, la interacción, la memoria, el tono y la experiencia compartida. La escritura crea distancia con el hablante y fomenta el análisis, la reflexión y la lectura privada.

La imprenta refuerza estos efectos al organizar el conocimiento en textos estables y estandarizados. Los medios electrónicos y digitales crean una oralidad secundaria: la comunicación se vuelve inmediata, interactiva, conversacional y participativa, pero aún depende de tecnologías alfabetizadas.

Los medios no se limitan a transmitir ideas. Moldean la atención, la memoria, la autoridad, la identidad y la comunidad. Sin embargo, Ong presenta esto como tendencias, no como reglas estrictas: los medios influyen en el pensamiento sin determinarlo por completo.

Oralidad secundaria

Los medios digitales combinan varias formas de comunicación a la vez:

- Oral: Los mensajes pueden sonar conversacionales a través de notas de voz, podcasts, transmisiones en vivo y videollamadas.

- Alfabetizados: Los usuarios escriben publicaciones, artículos, comentarios, subtítulos y mensajes que se pueden editar, guardar y releer.

- Visual: El significado se comunica a través de imágenes, vídeos, emojis, gráficos y diseño.

A diferencia de la prensa escrita tradicional, los medios digitales también son interactivos. El público puede responder, compartir, remezclar y modificar el contenido al instante. Una sola publicación en redes sociales, por ejemplo, puede incluir texto, una fotografía, un vídeo corto, emojis, enlaces y comentarios. Esto crea una forma híbrida de comunicación. Los mensajes digitales pueden estar escritos, pero imitan el lenguaje coloquial, utilizando abreviaturas, gramática informal y un tono conversacional. Al mismo tiempo, pueden editarse cuidadosamente y almacenarse permanentemente como los textos escritos.

Para Ong, esto representa una oralidad secundaria: un renovado énfasis en la inmediatez y la participación propias del habla, pero posibilitado por las tecnologías escritas y electrónicas. La comunicación digital, por lo tanto, combina la permanencia de la escritura, la inmediatez del habla y el poder persuasivo de los medios visuales.

Los medios influyen en la atención

Las ideas de Ong sugieren que los diferentes medios de comunicación fomentan diferentes formas de prestar atención:

La comunicación oral se desarrolla en tiempo real, por lo que los oyentes deben seguir la secuencia de ideas del hablante. La repetición, el ritmo, el tono y la narración ayudan a mantener la atención. Dado que el discurso es efímero, los oyentes no pueden pausarlo ni releerlo fácilmente.

La escritura y la impresión permiten una atención más pausada y concentrada. Los lectores pueden hacer pausas, releer, subrayar, comparar secciones y reflexionar en privado sobre un argumento. Esto favorece la concentración sostenida y el análisis detallado.

Los medios electrónicos y digitales suelen fomentar una atención más rápida y fragmentada. La televisión, los sitios web y las redes sociales utilizan imágenes, sonido, movimiento, notificaciones, enlaces y cambios rápidos para atraer a los usuarios. Es probable que las personas cambien rápidamente de tema en lugar de seguir un argumento extenso.

Los medios digitales también fomentan la atención selectiva e interactiva. Los usuarios eligen qué ver, qué ignorar, qué compartir o sobre qué comentar. No solo reciben información, sino que además responden constantemente a ella.

Esto puede generar tanto beneficios como inconvenientes:

- Acceso más rápido a la información

- Mayor compromiso y participación

- Multitarea más sencilla

- Aprendizaje más visual e interactivo

- Más distracciones e interrupciones

- Dificultad para mantener la atención

- Preferencia por contenido breve o simplificado

- Menos paciencia con argumentos lentos y complejos

El argumento de Ong no es que un medio sea simplemente mejor que otro. Cada medio entrena la atención de manera diferente. La impresión puede favorecer la profundidad y la concentración, mientras que los medios digitales pueden favorecer la velocidad, la conexión y la capacidad de respuesta. Lo importante es reconocer cómo el medio influye en lo que los usuarios perciben, recuerdan e ignoran.


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