Renacimiento Italia, Del Siglo XII al XIV

Hay consenso entre historiadores sobre la idea del 'Renacimiento italiano' como un período de historia cultural que se extiende desde 1340 hasta 1550. Fue un tiempo en que lo Medievo se transformó en moderno. El periodo se caracteriza por el humanismo y el florecimiento de las artes.

El humanismo se refiere al estudio intensivo de la antigüedad clásica. Esto se hizo por la investigación de studia humanitatis: la gramática, retórica, historia, poesía y filosofía moral en los textos del latín y griego clásicos. No era un sistema filosófico sino un programa educacional que excluía las asignaturas enseñadas en las universidades: lógica, filosofía, metafísica, astronomía, medicina, derecho y teología.

Era natural que los habitantes de la península italiana volviesen su mirada a las ruinas de la civilización romana que tenían en su entorno. Además el estudio del derecho romano en las universidades de Padua y Bolonia llevaba a un interés natural en la sociedad que la produjo. El cristianismo secularizado de la época, dominado por literati seglares, también hizo atractiva la civilización laica del mundo clásico.

Dante fue precursor del Renacimiento en la península italiana a través de su Divina Comedia (1320) y su visión humanista. Por medio de su famosa obra, escrita en el dialecto toscano, Dante estableció las lenguas vernáculas como vehículos literarios, prescindiendo del latín. Petrarca y Boccaccio seguirían este ejemplo. La lengua de Dante llegó a ser la lengua oficial en varios estados italianos y ayudó a desarrollar una conciencia nacional evidente en las obras de Maquiavelo. (Irónicamente el toscano ha llegado a ser el idioma estándar en Italia, como era antes el latín, y prevalece sobre todos los otros dialectos.)

Dante también argumentó que esta vida tenía valor y que el individuo tenía derecho de opinión y a la felicidad. Su creencia que debía haber una separación entre la iglesia y el estado animó a muchos humanistas admiradores a adoptar una visión secularizada y cívica, reemplazando la concepción religiosa de la Edad Media.

El renacer humanista fue impulsado por dos escritores florentinos ya en el trecento (siglo 14). Son comparables por el afán de promocionar la lengua vernácula y el estudio humanista del latín. Petrarca tiene fama por sus poemas en lengua vulgar y sus investigaciones como erudito y escritor en latín. Era antiescolástico, es decir crítico con el tradicional conocimiento universitario de la Edad Media: astrología, lógica, derecho y el pensamiento aristotélico. Sus investigaciones sobre los clásicos se centraban en Cicerón, Séneca, Platón (y en lo espiritual Agustín de Hipo).

Boccaccio completó su Decamerón en 1358, escrito en la lengua vernácula de Florencia, unas novelas sobre 10 personas que escapan de la plaga en la ciudad. Petrarca lo tradujo al latín. Boccaccio escribió también una biografía de Dante y dio conferencias sobre sus poemas. Por otra parte, produjo una obra en latín titulada la Genealogía de los dioses de los Gentiles sobre la cultura y mitología clásica.

Durante el quattrocento (siglo 15) el humanismo dominó la vida intelectual de la península itálica e impulsó la lengua vernácula de Florencia, la historia, el arte, la educación y el estilo de vida. Los eruditos de Florencia volvieron desde la filosofía moral a la metafísica. Ficino (1433-99) tradujo todos los escritos de Platón, unos textos neoplatónicos y la obra mística griega Corpus Hermeticum. Pico de la Mirándola siguió su ejemplo argumentando que los humanos podían determinar su propia salvación siguiendo los impulsos naturales del amor y belleza en una visión optimista de la humanidad y su lugar en el universo.

Además de las ideas del humanismo, el renacimiento italiano era un momento de fluorescencia de las artes. Esto fue posible por el patrocinio de ricos florentinos, en particular los Médicis. Esta familia tenía intereses políticos y usó su patrocinio de las artes para legitimar su poder en la ciudad. Como otros ricos, la familia encargaba obras de arte para aumentar su estatus y afianzar su posición en Florencia.


Los Médicis también tenían un interés real en la pintura, escultura, arquitectura y literatura. Cosimo era entendido en arquitectura y patrocinó a Bruneschelli que construyó la gran sacristía en la iglesia familiar de San Lorenzo y, en 1436, completó la cúpula de la catedral que había quedado sin cubrir durante varios años por falta de conocimientos arquitectónicos. Cosimo hizo construir el Palacio Medici, la casa familiar, y patrocinó la estatua en bronce de David por Donatello.

Lorenzo di Médicis era entendido en arquitectura, pintura y escultura. Encargó obras a Botticelli, Perugino, Ghirlandaio y acogió al joven Michelangelo en su casa. Lorenzo trató a los artistas como creadores cuando la sociedad los veía como simples artesanos. Vivían en un entorno dónde tenían libertad de expresión y llegaron a producir obras excelsas.

Por ironías de la historia, los Médicis cayeron en problemas financieras a partir de 1480, en parte por sus gastos en arte, y que esto contribuyó a su expulsión de la ciudad en 1494.

En la Florencia del renacimiento los patrones de la pintura, escultura y arquitectura eran los gobernantes. Sus motivaciones eran una mezcla de estetismo, orgullo cívico y propaganda.

La Italia de la época estaba dividida en muchas ciudades estados que estaban en competición. Esta fragmentación, que había sido su debilidad, contribuía en el Renacimiento a su supremacía cultural por la misma rivalidad. También el Vaticano jugó un rol, en particular cuando el Papa Nicolás V se alió con el humanismo para construir edificios para demostrar el poder de la Santa Sede.

Girolamo Savonarola era un fraile dominicano en Florencia. Se erigió en profeta católico contra la apostasía pecaminosa que vio en el renovado interés humanístico del arte y de la literatura. En 1493 el Papa le nombró vicario general y Savonarola proclamó una revolución política, ordenada según él por Dios para la regeneración religiosa y moral. Dio la bienvenida al rey francés Carlos VIII cuando invadió la ciudad para instalar ese orden divino. Al retirarse las tropas francesas se proclamó la República y su partido (los Llorones) estaba en auge. Él se convirtió en guía espiritual de la ciudad. Quiso instalar una política religiosa en que Florencia sería una comuna cristiana con Dios como soberano y su evangelio como ley: una teocracia. Hubo represión contra la frivolidad y el vicio. El juego fue prohibido así que las vanidades en vestir.

Hubo grandes quemas de ropa, bisutería, e incluso obras de arte renacentistas. (Botticelli tuvo que participar tirando un cuadro al fuego en la Plaza Mayor.)

Una segunda 'hoguera de las vanidades', en 1498, provocó el revuelo en la ciudad. En las nuevas elecciones los Médicis volvieron al poder. El mismo año Savonarola fue juzgado, ahorcado y quemado.

Tras la caída de Savonarola y la subida al poder de los Médicis, Nicolás Maquiavelo fue nombrado secretario de los Asuntos Exteriores y de la Guerra de la ciudad, cargo que ocupó hasta 1512 y que le llevó a realizar misiones diplomáticas ante el rey de Francia, el emperador Maximiliano I de Habsburgo y César Borgia, entre otros. Su obra principal, El Príncipe, dedicada a Lorenzo di Médicis, fue inspirada en César Borgia. En ella Maquiavelo describe distintos modelos de Estado según cuál sea su origen (la fuerza, la perversión, el azar) y deduce las políticas más adecuadas para su pervivencia. Desde esa perspectiva se analiza el perfil psicológico que debe tener el Príncipe y dilucida sobre cuáles son las virtudes humanas que deben primar en su tarea de gobierno. Maquiavelo concluye que el príncipe debe aparentar poseer ciertas cualidades, ser capaz de fingir y disimular bien y subordinar todos los valores morales a la razón de Estado, encarnada en su persona. (Esto encajaba muy bien con la ideología de sus mentores, los Médicis.)

Leonardo da Vinci, pintor, arquitecto, inventor y estudiante de todo lo científico. Lo que queda de su arte son la Mona Lisa y La última cena.

Varios temas unían los intereses eclécticos de Da Vinci. Creía que el arte estaba íntimamente relacionado con la ciencia y la naturaleza. También pensaba que la vista era el sentido más importante para vivir plenamente: (sapere videre) no simplemente ver sino saber ver. Da Vinci fue el arquetipo del hombre del Renacimiento italiano.

Más información...

Giovanni Boccaccio (1313 –  1375)
Donato di Angelo di Antonio - Bramante (1443 - 1514)
Leonardo da Vinci (1452 - 1519)
Sandro Botticelli (1445 - 1510)
Nicolás Maquiavelo (1469 - 1527)
Piero della Francesca (1415 –  1492)
Giovanni Pico della Mirandola (1463 - 1494)

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