Socráticos, Del Siglo V al IV a.C.

La distinción entre pre-socráticos y socráticos se fundamenta en los intereses de sus protagonistas. Los primeros se interesaban por la cosmología y la especulación sobre el mundo físico. Los socráticos buscaban respuestas a problemas morales y de convivencia. Esta visión se inauguró con el grupo de Mileto, Samos y Heráclito que influenciaron a Sócrates, Platón y Aristóteles.

Una aportación original socrática era la creencia que el ser humano es político por naturaleza. Así construyeron su civilización sobre la 'polis', la ciudad. Esta nueva visión racionalista también fue el catalizador, en Atenas, de una evolución política en la civilización: la democracia.

Para los filósofos griegos la cualidad esencial de la vida civilizada era el humanismo: el humano es la medida de todas las cosas y cumplir el potencial del individuo era el objetivo de la civilización. La libertad y el destino son los temas de todo su arte. Comprendieron también que la civilización es frágil y que mantener una sociedad abierta es difícil porque la voluntad irracional amenaza con irrumpir constantemente.

Sócrates nos es conocido, no por sus propios escritos sino por los de otros como Jenofonte y Platón, ambos alumnos del maestro. Nos ofrecen la esencia de las preguntas que hacia su maestro y la orientación general de su filosofía.

Jenofonte es autor de Memorabilia que ofrece el retrato más completo de su profesor. En la primera parte de la obra hace una refutación explícita de los cargos contra Sócrates en su juicio. Es similar a los diálogos de Platón en su Apología. La segunda parte de Memorabilia parece estar muy influenciada por una obra similar de Platón llamada Simposium.

El retrato de Sócrates que nos deja Platón, sobre todo en su Apología, es de un erudito que no se interesa por fenómenos naturales, sino que dedica su vida a una sola cuestión: ¿cómo se puede llegar a la bondad? También describe la metodología de su maestro y su orientación sobre cuestiones éticas.

Las preguntas políticas de Sócrates encajan bien con la cuestión fundamental de su tiempo:
¿cómo gestionar la convivencia en sociedad? Esparta encontró la respuesta en la militarización social; Atenas la encontró en la discusión democrática. Europa es heredera de ambas culturas.

Platón siguió su maestro Sócrates en la idea que los expertos en ética no tenían la comprensión necesaria para llevar una buena vida humana. Platón argumentó que estos errores fueron debidos a su ignorancia de las ‘Formas’: Justicia, Belleza e Igualdad. Éstas no eran accesibles a los sentidos sino únicamente a la mente. En su metafísica imaginó un tratamiento racional de las
'formas' y sus interrelaciones. Sin embargo, contrariamente a Sócrates, cree que la buena vida necesita no solo conocimiento sino también habituarse a reacciones emocionales positivas.

Es en su obra La República, situada durante las guerras púnicas, el personaje Sócrates discute sobre el carácter de la justicia aplicada a la polis y al individuo. Surge la idea del filósofo rey, él que tiene más conocimiento que los demás para gobernar (una concepción oligárquica, no democrática).

En el libro VII aparece La Alegoría de la Caverna. El texto está tan finamente hilado que la interpretación forma una unidad con el contenido. Forma y fondo coinciden y configuran una gran metáfora:

Platón no aparece como narrador, sino que inventa dos personajes que desvelan su mensaje en un diálogo. Ya tenemos la primera metáfora: dos personas comunicando dentro de una ficción teatral. El sentido está en manos del autor Platón, fuera de escena.

Dentro de la obra teatral Sócrates describe la segunda metáfora: la alegoría de la caverna. Ésta incluso toma forma cartográfica cuando el maestro enseña el dibujo de la cueva a su interlocutor, Glaucón. La metáfora se transforma en arte topográfica en este tercer movimiento.

El formato dialogante es parte integral del mensaje de la alegoría porque ésta trata del ascenso desde la ignorancia al conocimiento. Es la educación de Glaucón por Sócrates a través de un dialogo socrático imaginado por Platón. De la misma manera que un preso de la caverna tiene que hacer un doloroso esfuerzo para llegar a la luz de la verdad, Glaucón es llevado al conocimiento nuevo por su profesor a través de una serie, no de informaciones, sino de preguntas retóricas estrechamente ligadas a la metafórica cueva.

Si en la caverna los prisioneros sólo ven sombras de los acontecimientos exteriores, también Glaucón sólo entrevé el reflejo sombrío del nuevo conocimiento. Y el lector, inmerso en el hilo de las preguntas socráticas como en un thriller, se encuentra incluido en la trama. Nosotros lectores somos otro nivel de esta metáfora envolvente. Los prisioneros "...son como nosotros." dice el discípulo, y efectivamente nos incluye.

Es notable que haya constantes referencias al sentido visual en el discurso del maestro. El sol, fuego,  luz,  formas,  vista,  el  mapa,  ver...  Los  prisioneros  ven  sombras, Glaucón ve  a  los prisioneros viendo sombras y nosotros vemos a Glaucón viendo a prisioneros viendo sombras, Sócrates ve al resto y Platón los ve a todas. Así acontece con el desarrollo de toda la historia, por ejemplo, cuando un encadenado escapa y se arrastra hacia la luz o cuando regresa para contar su descubrimiento. El lector ve lo del discípulo y lo del prisionero. Ambos están aprendiendo. El lector también. Estamos atrapados y luego liberados en una visión narrativa socrática conducida por Platón.

La revelación cumbre es la de las Formas. Es la luz del sol que aclara todo. Estas ideas son la explicación y la liberación de las tinieblas en dónde solo veíamos formas reflejas: lo empírico. El sentido reside en las ideas.

Creo que podamos estar, o no, de acuerdo con esta epistemología platónica. Sin embargo, lo que sí llama poderosamente la atención es cómo se ha contado la historia del camino desde la ignorancia al conocimiento - por visiones alegóricas, por metáforas superpuestas.

Diógenes  de  Sinope (412  -  323  a.C.)  fue  el  cínico  más  famoso. Tiene  su  origen  en  el pensamiento socrático. Como Sócrates su interés primordial era la ética, no como doctrina sino como una manera de vivir. Para los Cínicos la virtud era una vida conforme con la naturaleza (una idea que los Estoicos retomaron posteriormente). Esta buena vida se caracterizaba por emplear la razón y ser autosuficiente y libre. Sin embargo, pensaron que las convenciones sociales puedan comprometer la buena vida entorpeciendo la libertad e imponiendo un código de conducta opuesto a la naturaleza y la razón. Los Cínicos solían mofarse de las tradiciones como las Olimpiadas, los gobernadores de los templos, las modas o las oraciones pidiendo fama y fortuna. Creían que solamente cuando uno se haya liberado de las restricciones que obstaculizan una vida ética se puede considerar realmente libre.

Diógenes proclamaba que la sociedad era un invento promovido por los humanos pero que no correspondía bien con la verdad o la virtud y que no era capaz de formar un humano virtuoso. Creía que los humanos estaban atrapados en un mundo de ficción que creían real pero que de hecho vivían en un sueño. (Platón había dedicado su Alegoría de la Caverna a este mismo tema.) Diógenes vivía sus creencias dentro de un barril en medio de Atenas, como un vagabundo, convirtiendo la pobreza extrema en una virtud. Decía que emulaba su héroe, Sócrates, pero algunos opinaban que era un enfermo mental.

Aristóteles, como discípulo de Platón y biólogo, apreciaba la importancia del pensamiento lógico, base de la ciencia, y estaba convencido que fuera posible llegar a la comprensión del universo, el Cosmos, empleando este método.

Trabajó  como  educador  del  futuro  Alejandro  Magno.  Cuando  su  discípulo  se  coronó  rey
Aristóteles volvió a Atenas y abrió su Liceo cuyos integrantes se llamaban los Peripatéticos.

Pronto empezó a distanciarse de la teoría de Formas de Platón y elaborar sus argumentos teóricos y análisis formal. Esto informó sus obras sobre lógica.

Según Platón, las cosas individuales son copias imperfectas de Formas perfectas. Aristóteles apuntó que todos los seres humanos se desarrollan desde un estado imperfecto a uno más perfecto (en esencia, evolución).

Al Renacimiento Rafael pintó La escuela de Atenas dónde las figuras centrales son Platón que señala arriba con el dedo y Aristóteles que señala al suelo. Es una manera pictórica de expresar el pensamiento teórico/deductivo del maestro y pragmático/inductivo del discípulo:



Aristóteles basaba sus conclusiones sobre la observación empírica, lo contrario de creencia en la providencia divina. Esta metodología también formaba la base de sus teorías éticas y políticas. Mandaba a sus estudiantes estudiar las leyes e instituciones políticas de las ciudades y naciones conocidas para saber cómo funcionaban.

Después de un tiempo de olvido los manuscritos del movimiento peripatético se redescubrieron en el siglo primero y una plétora de comentaristas escribieron sobre su legado. Esto luego tuvo una gran influencia en la filosofía medieval occidental

Demóstenes fue  el  prototipo  del  abogado,  sabía  hablar  en  público  y  convencer  con  sus argumentos. La buena retórica era una necesidad en la cultura democrática ateniense dónde el mejor discurso ganaba la partida. Demóstenes tenía ese don.

Empleaba  sus  dotes  de  orador  en  particular  contra  Felipe  segundo  de  Macedonia,  en las Filípicas, porque este parecía decidido a conquistar toda Grecia.

Como hombres de la Edad Axial todos estos filósofos se interesaban por la conciencia individual, la vida bien llevada y las cuestiones de justicia social. Investigaban los principios de la existencia basados en la creencia que la humanidad pueda entender y decidir sobre su propia vida sin referencia a los dioses.

Para intentar solucionar los problemas de convivencia en las ciudades apareció la política y la legislación dentro de las sociedades teocráticas asiáticas los problemas se proyectaron sobre

las autoridades y los dioses. En Atenas los problemas se solucionaban en el ágora. En los regímenes tiránicos, como Esparta, las soluciones eran militares.


Más información...

Sócrates (470 a.C. - 399 a.C.)
Platón (427 a.C. - 347 a.C.)
Diógenes de Sinope (412 a.C. - 323 a.C.)
Aristóteles (384 a.C. - 322 a.C.)
Demóstenes (384 a.C.- 322 a.C.)

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