La Biblia en inglés por John Wycliffe



Contexto

En el siglo XIV Inglaterra era principalmente boscosa y el transporte se realizaba mayormente por río, ya que las carreteras eran poco fiables. Londres era un centro de comunicaciones, capital de una población total de alrededor de cuatro millones. La gran mayoría de ellos, sin embargo, eran aldeanos analfabetos. 

El idioma estándar hasta la época de Wycliffe era el francés normando, hablado por los ricos. En 1362 el inglés se convirtió en el idioma de las cortes por una ley parlamentaria: El Estatuto de alegaciones en inglés. El latín siguió siendo el idioma de la Iglesia. El dialecto Inglés Medio, hablado en Londres y en la Universidad de Oxford, se convirtió en el estándar. Fue popularizado por los escritos de Chaucer y la Biblia de Wycliffe, ambos compuestos en este dialecto.

El rey Eduardo III y su sucesor, Ricardo II, participaron en la costosa Guerra de los Cien Años con Francia (1337-1453) y Wycliffe fue designado para discutir las diferencias con el papado, que tenía dos representantes, uno en Roma y otro en Aviñón. (El Papa Luna huyó de Aviñón a Peñíscola en 1411.) Aprovechando la división del papado, el objetivo de Inglaterra era limitar el poder de la Iglesia en Inglaterra.

John Wycliffe (1330–1384) fue un teólogo, filósofo, franciscano y reformador de la Iglesia en Inglaterra. Enseñaba teología en Oxford. Predicó contra las políticas de la Iglesia argumentando que ésta era pecaminosa y debía volver a la pobreza. Esto coincidió bien con la búsqueda por parte del Rey de más dinero para financiar su guerra. El Papa pidió el arresto de Wycliffe en 1377, pero este aumentó sus ataques a las creencias de la Iglesia, incluido el repudio de la transubstanciación y el rechazo de su autoridad tradicional eclesiástica desde Jesús. 

Los seguidores de Wycliffe, los Lolardos, creían que la confesión era innecesaria porque un sacerdote no tenía ningún poder para perdonar los pecados. También desafiaron la práctica del celibato clerical. Wycliffe promovió una teología de los dos dominios, una Iglesia terrenal y una Iglesia idealizada. Se basó en ideas neoplatónicas, desarrolladas a través de su lectura de Agustín de Hipona. 

En su esfuerzo por poner el pensamiento cristiano al alcance de más personas, en 1380 él y sus seguidores lolardos se involucraron en la traducción de la Biblia al Inglés Medio, el dialecto vernáculo. Esto proporcionó una referencia fuera de la Iglesia para los creyentes y, al tiempo, subvirtió el poder eclesiástico, ya que la comprensión de las Escrituras no estaba mediada por el clero. Los Lolardos eran llamados así del holandés, lollaerd, que significa un 'murmurando', una referencia a su lectura de la Biblia en voz baja. 

Se culpó a los Lolardos de apoyar la Revuelta Campesina de 1381, una rebelión contra el favorecimiento de las clases más ricas. La Iglesia y el Parlamento formaron el Sínodo de Blackfriars y destituyeron a Wycliffe de su puesto como teólogo en Oxford. Ricardo II accedió a esto y dictaminó que todos los que predicaran o escribieran contra el catolicismo debían ser encarcelados. Los libros de Wycliffe fueron prohibidos. 

El Concilio de Constanza (1415) declaró a Wycliffe hereje post mortem. Su cuerpo fue exhumado, quemado y las cenizas arrojadas al río. Menos de doscientos años después sus escritos inspiraron a líderes de la Reforma como Lutero. 

Comentario

El nombre 'Biblia de Wycliffe' se le da a las traducciones bíblicas de la Vulgata latina al dialecto inglés medio por parte del movimiento lolardo, bajo la dirección de John Wycliffe. Aparecieron por primera vez alrededor del período 1382 a 1395. Los Lolardos rechazaron muchas de las principales enseñanzas de la Iglesia Católica.

Ahora se han nombrado varios posibles lingüistas, lo que contradice la idea de que Wycliffe fue el traductor único. Los textos apócrifos fueron incluidos en la traducción. (Fue Jerónimo quien estableció en 405 la Vulgata latina. Incluía prólogos que identificaban ciertos libros del Antiguo Testamento latino anterior como apócrifos, es decir, no canónicos.)

Aunque no era un texto autorizado, la Biblia de Wycliffe es el manuscrito más común escrito en inglés medio. Sobreviven más de 250 de estos manuscritos. A partir de 1409 la Iglesia en Inglaterra emprendió una campaña para censurar esta traducción bíblica. Sin embargo todas las traducciones se referían al mismo texto original, la Vulgata latina, y como los manuscritos fueron cuidadosamente fechados antes de la prohibición, no había forma de distinguir las versiones ilícitas de las proscritas. De esta manera, circularon ampliamente en el sureste de Inglaterra y el suroeste de Escocia. La influencia de los Lolardos se ve en este mapa:


La primera versión es una traducción muy literal, palabra por palabra, que a veces conduce a un texto sin sentido. La segunda versión, publicada diez o doce años después de la muerte de Wycliffe, fue más coherente. Como no había imprenta, el precio estaba muy por encima del bolsillo de la mayoría de la gente, pero la ventaja sobre el latín era que la población podía leerlo y entenderlo. Las Biblias en aquel tiempo también se usaban como un código de leyes que otorgaba poder a los eclesiásticos que sabían leer latín. Este poder judicial también se socacavaba al traducir el texto a la lengua vernácula.

Temas

Lolardos

Los Lolardos no constituían un movimiento con una doctrina o autoridad central. Eran básicamente anticlericales, en el sentido de que pensaban que las autoridades eclesiásticas eran corruptas. Su solución fue crear una nueva autoridad en las Escrituras, traduciendo la Biblia a la lengua común.

Se puede encontrar una idea clara de sus principios en su petición al Parlamento: Las Doce Conclusiones, escritas en 1395 y presentadas al Parlamento de Inglaterra clavandoles a las puertas de la Abadía de Westminster y la Catedral de San Pablo como una pancarta, la forma tradicional de publicar. Afirmaron: que la Iglesia Católica había sido corrompida por fines temporales; el sacerdocio no es él de Cristo; el celibato clerical provoca la sodomía; la transubstanciación alienta la idolatría ; el exorcismo lleva a la nigromancia; los eclesiásticos no deben ocupar cargos temporales; la oración por los muertos es similar a la simonía; las peregrinaciones causan idolatría; la confesión se basa en un falso poder; la Iglesia no es pacifista; los votos femeninos de continencia terminaban en pecado; las artes y las artesanías están aumentando la inmoralidad a través del despilfarro y la curiosidad. 
Las Doce Conclusiones fueron refutadas en un texto escrito para el rey Ricardo II: "Contra las Doce Herejías" (1396-97).

Dominio

El anticlericalismo de Wycliffe encontró una teoría de apoyo en la del 'señorío' (lordship). Era el concepto anárquico de que no se debe respetar la propiedad y las órdenes de los malvados. La idea se resume en la frase: “El dominio se funda en la gracia." El dominio en sí mismo era un resumen del feudalismo, ya que cubría la soberanía y la propiedad. Solo Dios tiene el dominio y cualquier señorío que posean los humanos debe ser denunciado como pecado. Wycliffe aplicó la distinción franciscana entre propiedad y uso a las posesiones clericales y lo extendió a todos los señores espirituales, para que cualquier eclesiástico que pecara pudiera ser despojado de sus bienes por las autoridades.

Sin embargo, no incluyó autoridades temporales en su concepto de dominio. Esto hace que sea más difícil conectarle intencionalmente con la Revuelta de los Campesinos, que fue un movimiento político. 

Escrituras

Hasta la Biblia de Wycliffe, el texto cristiano estaba solo en latín. Pocas personas, fuera del clero, sabían leer latín. Esto convenía a la jerarquía eclesiástica, ya que podía mantener el poder sobre el significado del libro y su interpretación. Originalmente, Jerónimo, con otros, habían traducido las Escrituras del hebreo y griego al latín vulgar. Esto fue considerado la Palabra de Dios por la Iglesia.

Sin embargo, en parte por razones de poder y en parte para asegurar una interpretación única, los textos bíblicos tenían que ser aprobados por la Iglesia. Wycliffe ignoró esta imposición y su traducción creó un conflicto con las autoridades eclesiásticas. También sostuvo puntos de vista heréticos sobre algunas creencias religiosas básicas. Sin embargo, Wycliffe razonó que la Vulgata ya era una traducción, así que ¿por qué no traducirla de nuevo a la lengua común?

Su obra fue impresa por xilografía, una técnica que utiliza bloques de madera. Fue un éxito de ventas, a pesar de los altos niveles de analfabetismo, ya que ahora se podía escuchar la lectura de las Escrituras en el propio idioma. Las autoridades eclesiásticas, como era de esperar, vieron esto como un desafío, ya que cualquiera que pudiera leer u oír las Escrituras ahora podía verificar y contrastar criticamente las enseñanzas de la Iglesia.

Wycliffe continuó su trabajo basado en la creencia de que:

“La Sagrada Escritura es la autoridad preeminente para todo cristiano, y la regla de fe y de toda perfección humana”.

Para Wycliffe la Biblia era su principal referencia, por encima del Magisterio de la Iglesia. Rechazó la autoridad temporal y espiritual del clero en favor de la ley de las Escrituras.

“Solo es la ley suprema que ha de regir la Iglesia, el Estado y la vida cristiana, sin tradiciones ni estatutos humanos”.

Su traducción de la Biblia tuvo como objetivo ampliar el conocimiento de esta referencia para que todos pudieran decidir su interpretación.

“Los laicos deben entender la fe y, como las doctrinas de nuestra fe están en las Escrituras, los creyentes deben tener las Escrituras en un idioma que entiendan completamente”.

Desarrolló cinco reglas para el estudio de la Biblia: un texto confiable, comprensión de la lógica de la Biblia, comparar partes de ella, adoptar una actitud humilde y exploradora y permanecer abierto al Espíritu.

Wycliffe se rebeló contra la Iglesia que dominaba en la vida cotidiana de su tiempo. Lo hizo con la herramienta más poderosa que conocía: difundir el conocimiento.



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