La nueva ciencia de Giambattista Vico

 

Reseña

Giambattista Vico vivió durante la primera época de la Ilustración. Criticó el racionalismo cartesiano y abogó por un método histórico-filológico para las ciencias humanas. Vico creía en el concepto del "verum factum", afirmando que los humanos solo pueden conocer verdaderamente lo que han creado, no a través de ideas innatas ni razonamientos abstractos.

Como pensador contrailustrado, exploró la teoría cíclica del ascenso, la corrupción y la renovación en las sociedades, guiado por la Providencia divina y las acciones humanas. Su metodología consiste en interpretar la sabiduría poética para revelar patrones providenciales en la historia, haciendo hincapié en el sentido común, la reconstrucción imaginativa y la interacción entre la guía divina y la acción humana.

Contexto

Giambattista Vico (1668-1744), nacido en el Reino de Nápoles, de influencia borbónica española, vivió durante los primeros años de la Ilustración. La corriente intelectual dominante fue el racionalismo cartesiano y el auge de la ciencia moderna con Newton, que privilegió el método matemático, la deducción, la explicación mecanicista, el razonamiento abstracto y la experimentación.

Se formó con los jesuitas y, por lo tanto, poseía un profundo conocimiento de la literatura clásica, la retórica y el derecho. Su pensamiento combinaba el providencialismo católico con usos críticos de la filología clásica, y Vico criticaba las doctrinas místicas y puramente especulativas. El autor se vio influenciado por el creciente interés en la historia comparada, el anticuarismo y el estudio del lenguaje, el derecho y el mito. Se basó en fuentes clásicas (Homero, Derecho romano, Tito Livio) y en estudios anticuarios contemporáneos para reconstruir la vida social antigua.

Vico reaccionó al énfasis de Descartes en las ideas innatas y el método matemático, y abogó por el verum factum (sabemos lo que creamos) y un método histórico-filológico para las ciencias humanas. Concluyó que Descartes se había enamorado demasiado de las matemáticas y la filosofía natural (ciencia) hasta el punto de descuidar o descartar el arte, el derecho y la historia como campos válidos de conocimiento. En su primer libro, Sobre el conocimiento italiano antiguo, Vico argumentó que Descartes se equivocaba al considerar la conciencia de su propia existencia como el primer principio filosófico y al intentar demostrar la existencia de Dios únicamente mediante la razón.

La perspectiva de Vico era que la mente no se crea a sí misma y, por lo tanto, no puede saber cómo posee conocimiento de sí misma. En cuanto a la certeza matemática, e incluso científica, Vico no creía que pudiéramos alcanzarla mediante ideas claras y distintas, como afirmaba Descartes. Argumentaba que el conocimiento matemático es ciertamente verdadero porque la mente humana ha creado el estándar mismo de la verdad matemática, o porque hemos creado las matemáticas. Sin embargo, Dios creó el universo físico, y solo Él puede tener conocimiento cierto sobre él. No obstante, Vico admitió que cuando creamos cosas en la naturaleza, o mediante experimentos científicos, podemos obtener conocimiento a partir de la confirmación de nuestras hipótesis.

Vico también discrepó de Thomas Hobbes y de quienes comenzaron con la idea de un estado de naturaleza o alguna otra forma de postular una naturaleza humana estática e inmutable. Hobbes y Vico presentan dos diagnósticos complementarios de la vida política. Hobbes proporciona una explicación centrada en la coerción de por qué la autoridad centralizada, en forma de monarquía, es necesaria para restringir los impulsos destructivos. Su fortaleza es aclarar el problema estructural de la acción colectiva y proporcionar una justificación convincente para el orden político. Vico, por otro lado, proporciona una explicación rica e históricamente sintonizada de cómo las comunidades llegan a crear significado y a gobernar. Su fortaleza está en iluminar la base simbólica, imaginativa e institucional que da coherencia y legitimidad a la vida política a lo largo del tiempo. La filosofía de Hobbes privilegia la universalidad y la abstracción; la de Vico privilegia la historicidad y la particularidad cultural.

Vico está presentado como un pensador contrailustrado y contrario al énfasis de la Ilustración en el conocimiento mediante la búsqueda de ideas claras y diferenciadas. Se consideraba un defensor de la retórica y el humanismo. Sin embargo, emprendió el mismo tipo de investigaciones filosóficas que otros pensadores del siglo XVIII. Llama a su obra principal una «ciencia» y reivindica a Bacon como una influencia fundamental. Buscó un diccionario mental universal, y su ciencia puede considerarse una especie de enciclopedia, un proyecto que evoca los intereses de los enciclopedistas ilustrados.

Vico probablemente fue influenciado por el pensamiento de Malebranche. Esto se hace visible en su noción compartida del papel central de Dios y la providencia en los asuntos humanos. Para Malebranche, Dios es la causa activa, sustentadora y fuente de las ideas. La teología de Vico sustenta su historicismo, atribuyendo los orígenes del derecho, la religión y el orden social a la providencia divina/humana. Ambos filósofos también se muestran escépticos respecto a la suficiencia del conocimiento abstracto, puramente matemático, para los asuntos humanos, y desconfían de la idea de que el método geométrico cartesiano por sí solo pueda explicar plenamente la cultura y la vida moral humanas. Malebranche limita el conocimiento basado en los sentidos e insiste en las ideas divinas. Vico argumenta que las instituciones humanas requieren una comprensión histórica/poética, más que únicamente el racionalismo abstracto. Ambos filósofos enfatizan los límites de la razón humana por sí sola y subrayan que la razón humana sin ayuda es insuficiente. Malebranche cree que las ideas verdaderas residen en Dios y que los sentidos inducen a error; Vico piensa que el conocimiento histórico requiere una reconstrucción imaginativa y el reconocimiento de la imprevisibilidad cultural.

Resumen

La Scienza Nuova (La ciencia nueva) de Gianbattista Vico se publicó por primera vez en italiano en 1725. Se compone de una introducción que explica el frontispicio alegórico que representa los principales conceptos de Vico en forma gráfica, seguido de cinco libros.

Introducción : La idea de la obra

La concepción general de la ciencia nueva se propone establecer una verdadera ciencia de los asuntos humanos que explique cómo los pueblos y sus instituciones se originan, se desarrollan, se desintegran y pueden ser comprendidos científicamente. El principio epistémico central es el verum factum (solo podemos conocer verdaderamente lo que nosotros mismos hemos creado). Esto significa que la historia, el derecho, el lenguaje y las costumbres deben estudiarse como producciones humanas. La metodología de Vico es la reconstrucción histórico-filológica y comparativa: decodificación de mitos, rituales, leyes, lenguajes y textos poéticos como rastros de actos fundadores (faits accomplis) para recuperar las mentalidades de épocas anteriores. Rechaza la deducción matemática cartesiana para las ciencias humanas.

Vico organiza el marco en tres eras: una «era de los dioses», en la que las personas están dominadas por la religión y el miedo a lo sobrenatural; otra «era de los héroes», en la que las sociedades se dividen en «patricios» (aristócratas gobernantes) y «plebeyas» (súbditos de clase baja); otra «era de los hombres», en la que la creciente igualdad política contribuye al surgimiento de «mancomunidades populares» y «monarquías». Sigue una teoría cíclica de ascenso, corrupción y renovación. Como herramientas explicativas, el autor utiliza tipos ideales y nociones comunes (ideas compartidas por todos los pueblos).

Como fuentes, combina la filología, la jurisprudencia, la evidencia anticuaria, la retórica y la teología para interpretar la sabiduría poética (sapienza poetica). Su propósito práctico es proporcionar a gobernantes, legisladores e historiadores, una ciencia humanística de la política y la cultura con base empírica, en lugar de la teoría abstracta que revela patrones providenciales en la historia humana.

Libro Uno: Establecimiento de principios

Este texto establece proposiciones fundamentales y aclaraciones terminológicas para toda la Nueva Ciencia: el principio del verum factum, el uso de la sabiduría poética, la clasificación de las eras y la insistencia metodológica en reconstruir los orígenes a partir de los signos supervivientes (mitos, leyes, rituales). Establece la tesis de Vico de que para comprender la sociedad humana debemos estudiar sus orígenes tal como se expresan en el mito, el ritual, la ley y el lenguaje. El conocimiento se alcanza reconstruyendo la creación colectiva de instituciones, más que mediante la deducción abstracta.

Vico rechaza la abstracción cartesiana contemporánea y el método matemático puro como suficientes para comprender los asuntos humanos. Aboga por una nueva ciencia (scienza nuova) de la civilización humana, basada en el verum factum, el principio de que la verdad se conoce a través de lo que las creaciones humanas: solo podemos conocer verdaderamente lo que nosotros mismos hemos creado (instituciones, lenguaje, leyes, costumbres).

El método de Vico es histórico, comparativo y constructivo: el estudio de los orígenes y el desarrollo de las instituciones, los mitos y las lenguas de los pueblos para deducir principios universales de las sociedades humanas.

El conocimiento (verum factum) de las instituciones humanas proviene de la sabiduría poética (sapienza poetica), ya que los pueblos primitivos expresaban las realidades sociales mediante la poesía, el mito y el ritual. Los mitos y las prácticas religiosas son fuentes genuinas para reconstruir el pensamiento humano primitivo y la formación social, ya que codifican los actos fundacionales de las sociedades.

Las tres etapas del desarrollo humano se clasifican en tipos ideales y sirven como claves interpretativas para leer mitos, leyes e instituciones.

 - La era de los dioses es cuando los pueblos primitivos explican el mundo y sus instituciones mediante las acciones de los dioses. El orden social es teocrático y está organizado por una agencia divina imaginaria.

- La era de los héroes: el gobierno aristocrático/guerrero a través de los héroes, el parentesco y el honor estructuran la sociedad cuando la ley y la costumbre comienzan a formalizarse.

 - La era de los hombres es el momento en que las sociedades civiles se rigen por la razón y las leyes humanas y surgen la igualdad y las instituciones cívicas.

El lenguaje surge de las necesidades humanas, los afectos corporales y la interacción social. El lenguaje primitivo es metafórico y se basa en imágenes poéticas. El derecho nace como un ritual y un decreto divino. Las instituciones se originan a partir de actos y acuerdos productivos colectivos (actos fundacionales), no de una deducción abstracta. La costumbre y el hábito consolidan las instituciones en una realidad social perdurable.

Vico distingue entre "nociones comunes" universales (nociones comunes a todas las mentes y sociedades humanas) y leyes históricas particulares. Su objetivo es recuperar estas nociones comunes mediante la reconstrucción filológica e histórica. Utiliza la filología, el mito comparado, el derecho y la arqueología como herramientas para decodificar la sabiduría poética de las épocas tempranas.

Vico critica el racionalismo cartesiano y la imitación ciega de las matemáticas en las ciencias sociales. Argumenta que el conocimiento de los asuntos humanos debe arraigarse en las prácticas y los orígenes humanos. Ataca la idea de que la razón abstracta por sí sola puede crear conocimiento político, requiriendo en cambio la reconstrucción histórica y la empatía con las mentes anteriores.

Historia providencial y teoría cíclica: la historia es obra humana y está regida por la providencia divina y ciclos de ascenso, corrupción y renovación marcan el destino de los pueblos. La libertad y la creatividad humanas operan dentro de este orden providencial.

Libro Dos: Sabiduría poética

El Libro 2 se centra en la era poética, la época en que los mitos, la religión y el orden social fueron creados por poetas, sacerdotes y fundadores. Es el momento fundacional imaginativo donde el lenguaje, el mito, la religión, el derecho y la jerarquía social son producidos por la inteligencia poética humana. Estos productos culturales son causas reales y efectivas que estructuran la historia posterior. La afirmación central de Vico es que para explicar las instituciones humanas es necesario estudiar cómo los humanos las crearon mediante metáforas, rituales y actos fundadores. Para comprender la historia humana debemos recuperar los orígenes de las instituciones tal como las produjo la mente humana (ingenium) en esta etapa temprana e imaginativa.

Los primeros humanos conocían el mundo creándolo: la verdad (verum) está ligada a lo creado (factum). La mente poética capta significados mediante metáforas, imágenes y ficciones que estructuran la vida social. El mito, la denominación y la metáfora son herramientas cognitivas. Los nombres no son etiquetas arbitrarias, sino imágenes condensadas que expresan cualidades y relaciones percibidas.

Vico argumenta que el lenguaje surge de necesidades prácticas, llantos emocionales y nombres metafóricos. Los nombres propios primero indican relaciones concretas (parentesco, lugar, gobernante) y luego se vuelven poéticos o sagrados. Los mitos no son falsedades, sino relatos mnemotécnicos y simbólicos que codifican la memoria social y los actos fundadores. Los mitos personifican fuerzas (dioses, héroes) para explicar los orígenes y las normas.

La religión en la era poética es la institución central: sacerdotes y poetas interpretan la voluntad divina y legitiman la autoridad política. El gobierno teocrático vincula los relatos sagrados de origen con la ley, y los gobernantes gobiernan por sanción divina, expresando la ley como resultado de la fundación ritual y mítica.

El derecho se origina en las prácticas consuetudinarias y los ritos religiosos antes de que existiera la jurisprudencia abstracta. Las leyes primitivas son concretas, ejemplares, y se arraigan en narrativas sagradas. Los castigos y las distinciones legales son simbólicos y su propósito es mantener el orden comunitario, más que administrar derechos abstractos.

Vico distingue tres clases principales en las sociedades primitivas: sacerdotes (interpretan y preservan la ley sagrada), guerreros/aristócratas (defienden y dirigen) y productores/plebeyos (agricultores, artesanos). Cada clase surge de las funciones y de la jerarquía poética que las santifica. Las instituciones (monarquía, consejos, asambleas) se desarrollan a partir de gestos ritualizados y ficciones compartidas que fijan la autoridad.

Los actos fundacionales - juramentos, consagraciones, pactos - crean unidad política. Los juramentos son performativos: el decir une a la comunidad porque el lenguaje crea la realidad social. El origen de las comunidades es una mezcla de fuerza, consentimiento y sacralización, y los fundadores utilizan el espectáculo y el mito para asegurar la lealtad.

El pensamiento jurídico temprano es analógico y ejemplar: las leyes enseñan con el ejemplo y los metamitos instruyen la conducta comunitaria. La memoria es tradición preservada en rituales y la poesía sustituye el razonamiento abstracto. La memoria colectiva canaliza la continuidad social.

El Libro II se centra en la época poética formativa y Vico sitúa esta etapa como precursora necesaria de épocas posteriores (heroica y humanística) y, en última instancia, de la vida civil racional.

Como metodología, Vico defiende una visión cíclica: las sociedades pasan por etapas divinas/poéticas, heroicas/aristocráticas y humanísticas/civiles. El conocimiento de la primera se recupera mediante una reconstrucción ingeniosa, no mediante la pura abstracción.

Libro tres: El descubrimiento del verdadero Homero

Vico argumenta que Homero no es un único autor histórico, sino producto de la civilización poética temprana, un genio colectivo y tradicional moldeado por la mentalidad comunitaria de los pueblos antiguos. Vico propone una reconstrucción del origen de la poesía épica: los humanos primitivos pensaban en imágenes y metáforas, componían historias míticas y personificaban las fuerzas naturales y las instituciones sociales. Estos poemas fueron transmitidos oralmente por sacerdotes y rapsodas, modificados por rituales, representaciones y necesidades comunitarias, por lo que «Homero» representa una tradición evolutiva e institucionalizada, más que la biografía de un individuo. Vico utiliza la filología, las costumbres comparadas y la reconstrucción imaginativa para mostrar cómo se desarrollaron conjuntamente el lenguaje, la teología y el derecho. Las narrativas épicas codifican las estructuras sociales, religiosas y políticas de las sociedades primitivas. Este descubrimiento replantea a Homero como un artefacto cultural, revelando las mentalidades e instituciones de los pueblos arcaicos, lo que respalda la afirmación más amplia de Vico de que el conocimiento y las instituciones humanas se originan en la sabiduría poética y la invención colectiva.

Libro Cuatro: El Curso de las Naciones

Este libro examina las últimas etapas de las sociedades humanas: el desarrollo, la decadencia y la transformación de las naciones tras su fundación. El autor recorre desde los orígenes (Libros II-III) hasta los ciclos históricos, centrándose en cómo las civilizaciones evolucionan a través de instituciones, leyes, lengua, religión y formas políticas hacia la decadencia y la renovación.

Las naciones atraviesan eras cíclicas y recurrentes — divinas, heroicas y humanas — para luego entrar en etapas de corrupción, decadencia y, finalmente, renacimiento mediante nuevas formaciones sociales. La providencia divina guía el amplio arco de la historia, pero obra a través de acciones, instituciones y productos culturales humanos, más que de milagros. Las leyes expresan la capacidad moral e imaginativa de los pueblos. A medida que la imaginación se desvanece y el razonamiento sofisticado se intensifica, las leyes se vuelven abstractas, erosionando las virtudes cívicas y la cohesión social.

Vico analiza cómo las naciones maduran hasta convertirse en complejos ordenamientos jurídicos y políticos, y luego decaen a medida que se desvanecen las virtudes fundacionales originales. La jurisprudencia abstracta reemplaza al derecho consuetudinario, nacido de la imaginación poético-mítica.

A medida que las sociedades se sofistican, la metáfora y el significado poético se desvanecen. El pensamiento literal y jurídico predomina, fomentando la ambigüedad, el engaño y la manipulación retórica. El comercio y el lujo generan desigualdad y debilitan las costumbres cívicas. Los motivos económicos sustituyen los vínculos comunitarios. La vida pública se vuelve transaccional.

La interacción de los intereses de clase y el cambio institucional produce oscilaciones entre las formas de gobierno. Vico traza caminos desde las constituciones mixtas hasta las monarquías y luego a la tiranía a medida que la virtud cívica se derrumba. La religión pública y los ritos compartidos, que fundamentaron las sociedades primitivas, se atrofian. La religión se vuelve privada y la teología especulativa reemplaza los ritos sagrados, socavando la unidad social.

La expansión militar y los encuentros con otros pueblos alteran las instituciones y los idiomas, a menudo acelerando el declive, pero también proporcionando elementos para la renovación. Del colapso surge la posibilidad de una nueva fundación. Cuando los pueblos se reducen y resurge la imaginación rememorativa, pueden surgir nuevos mitos, leyes e instituciones, reiniciando el ciclo.

Libro cinco: La recurrencia de las cosas humanas en el resurgimiento de las naciones

Vico continúa su método historicista y comparativo, derivando los principios generales de las sociedades de los orígenes imaginativos del lenguaje, el derecho, la religión y las costumbres descritos en los Libros I-IV. Defiende el principio del verum factum. Las verdades sobre las instituciones humanas se conocen porque los seres humanos las crearon. Por lo tanto, la historia y la filología son las ciencias adecuadas para comprender el derecho y la política.

Las sociedades progresan a través de etapas: desde la teocracia (época de los dioses), a la aristocracia (época de los héroes), a la democracia/monarquía (época de los hombres) y, finalmente, al ricorso (decadencia y retorno cíclico). Las instituciones reflejan las mentalidades dominantes de cada época: la ley sagrada en las etapas teocráticas, el honor heroico y la costumbre en las etapas aristocráticas, y el derecho civil y la razón en etapas posteriores.

El derecho surge del lenguaje, la religión y la costumbre: inicialmente leyes divinas (leyes atribuidas a los dioses), luego normas heroicas consuetudinarias, y, finalmente, leyes civiles creadas por los hombres. La autoridad legal pasa de la legitimación poética/mágica a formas racionales y contractuales a medida que las sociedades maduran. Vico enfatiza el papel del sentido común (sensus communis) y los usos compartidos en la constitución del derecho. Argumenta que el derecho positivo adquiere legitimidad a partir de sus orígenes colectivos.

Existen tres tipos naturales de gobierno que corresponden a las tres épocas: la monarquía (gobierno de uno), la aristocracia (gobierno de unos pocos) y la democracia (gobierno de la mayoría). Las constituciones mixtas surgen de combinaciones. Las constituciones se forman mediante la interacción de las condiciones económicas, las creencias religiosas, las prácticas militares y el idioma. Vico analiza a continuación la sucesión, el consejo, la magistratura y las formas en que las constituciones se estabilizan o decaen.

La propiedad y las instituciones familiares se derivan de los primeros acuerdos sacramentales y consuetudinarios. La tierra y el parentesco son fundamentales para el poder político. Las prácticas económicas (saqueo, conquista, cultivo, comercio) configuran la estructura de clases: nobles, guerreros, sacerdotes, plebeyos y comerciantes. La transición a una economía civil requiere leyes que regularicen los contratos, el intercambio y la herencia.

Los ritos sagrados y la personificación de la ley (leyes como mandatos divinos) son fundamentales para la cohesión social y la autoridad. El lenguaje ritual y la metáfora persisten en las formas jurídicas y políticas incluso después de que su significado religioso literal se desvanece. El lenguaje jurídico evoluciona a partir de orígenes poéticos/metafóricos. La retórica y la ceremonia siguen siendo cruciales para la legitimación de las instituciones. Vico analiza cómo las ficciones legales, los juramentos y las fórmulas operan para cohesionar las sociedades.

La Providencia (gobierno divino) guía el ascenso y la caída de las naciones a través de un ciclo recurrente (ricorso (renacimiento). Las instituciones civiles surgen, florecen y luego se corroen, lo que conduce a un nuevo comienzo. La degeneración moral y cultural (lujo, corrupción, desigualdad) precipita el colapso institucional.

Las buenas leyes son aquellas que surgen del carácter histórico y los fundamentos lingüístico-culturales propios de la nación, por lo que los intentos de implantar instituciones extranjeras fracasan. Las reformas deben respetar el "genio" de cada pueblo. Vico defiende la importancia de los conocimientos humanísticos (filología, historia, retórica) para la vida política, sosteniendo que un estadista sabio interpreta la historia y las tradiciones para elaborar leyes estables.

Conclusión del trabajo

El principio verum factum es el fundamento epistémico de Vico. El verdadero conocimiento de las instituciones humanas es posible porque los humanos las crean. La indagación histórica, filológica y retórica (no la geometría abstracta) son los métodos adecuados para conocer leyes, lenguas y sociedades.

Las naciones se desarrollan en ciclos recurrentes (teocracia → aristocracia → democracia/monarquía → decadencia y ricorso (renacimiento). La Providencia guía estos ciclos de modo que la renovación cultural sigue al colapso. La historia es significativa y ordenada, no aleatoria.

Las leyes e instituciones legítimas derivan su autoridad de los actos imaginativos formativos de la nación (mitos, rituales, actas fundacionales). Una buena legislación debe respetar el carácter histórico y las raíces lingüísticas de un pueblo. La mente humana es principalmente imaginativa en su origen: la metáfora, el mito y la personificación poética generan la realidad social (dioses, héroes, leyes). La razón y la ley abstracta surgen posteriormente y se arraigan en formas poéticas anteriores. Una reforma política eficaz debe basarse en la historia. Trasplantar instituciones sin atender las costumbres, el idioma y la historia formativa de un pueblo fracasará. La habilidad política requiere sabiduría filológica e histórica.

Vico ofrece una teleología providencial: los asuntos humanos avanzan hacia la renovación periódica y, implícitamente, hacia la mejora moral mediante las lecciones de la historia. Los ciclos no justifican el fatalismo. Enseñan prudencia.

Vico concluye instando a los historiadores, legisladores y ciudadanos a estudiar los orígenes de sus instituciones con humildad e imaginación, combinando la erudición con la prudencia práctica para asegurar políticas justas y estables.

Temas

Racionalismo

La crítica de Vico al racionalismo moderno se basaba en su creencia de que el conocimiento del mundo no podía limitarse únicamente a la evidencia empírica y al razonamiento lógico. Argumentaba que comprender la complejidad de las sociedades humanas requiere comprender los mitos, las tradiciones y el imaginario colectivo de las personas.

"La verdadera ciencia es la ciencia de las cosas hechas por los hombres; no solo la geometría, que razona sobre las cosas inventadas por el intelecto, sino la historia, que revela las obras hechas por los humanos".

Vico sostenía que el racionalismo, que enfatizaba el análisis objetivo de los hechos, era insuficiente para comprender todo el espectro de la experiencia humana. Creía que la riqueza de la historia humana solo era accesible mediante un enfoque interpretativo que considerara los aspectos subjetivos y creativos de la cultura.

Su crítica al racionalismo moderno se plasmó en su defensa del retorno a la sabiduría de la antigüedad clásica. Vico consideraba que la modernidad había perdido el contacto con las profundas intuiciones del pasado, intuiciones que solo podían recuperarse mediante el estudio de los mitos, símbolos y narrativas que configuran las sociedades humanas.

Verdadero hecho

Uno de los conceptos más influyentes de Vico es el principio verum factum, que postula que la verdad es algo creado (verum ipsum factum). Este principio afirma que los seres humanos solo pueden comprender verdaderamente lo que ellos mismos han creado. Para Vico, esto significaba que nuestro conocimiento de la historia y la sociedad era seguro porque eran nuestras propias creaciones:

"Lo verdadero es lo creado; y lo creado es verdad por la obra del intelecto humano".

El principio del verum factum también fue la base de la epistemología constructivista de Vico. Según esta perspectiva, el conocimiento no solo se descubre, sino que se construye a través de la experiencia y la actividad humanas. Esta idea sentó las bases para desarrollos posteriores en la filosofía de la ciencia y las teorías constructivistas del conocimiento.

El principio cuestiona la suposición de que la verdad objetiva puede descubrirse únicamente mediante la observación, enfatizando en cambio el papel activo que desempeñan los humanos en la formación del conocimiento. Es a través del proceso de creación, argumenta Vico, que llegamos a comprender el mundo y a nosotros mismos.

Divina Providencia

En la visión de Vico, la Providencia ordena la historia humana teleológicamente: Dios (la mente divina) guía el desarrollo de las sociedades humanas hacia una creciente complejidad y racionalidad, pero lo hace a través de acciones humanas e instituciones culturales más que mediante una intervención milagrosa constante.

Vico equilibra el gobierno divino con la libertad humana. La Providencia obra a través de las pasiones, los intereses y las instituciones humanas (familias, leyes, religión). Los seres humanos son agentes libres cuyas acciones colectivas producen los resultados históricos que la Providencia posibilita o dirige:

"Así, la divina Providencia, que gobierna los acontecimientos humanos a través de las voluntades y pasiones de los hombres, dirige el curso de las naciones sin quitarles jamás su libertad".

Vico atribuye a la Providencia una inteligencia que anticipa y organiza las etapas del desarrollo humano. Esta mente divina no es un relojero abstracto indiferente a la vida humana, sino la fuente de las estructuras morales y simbólicas (mitos, rituales, lenguajes) que configuran las sociedades. El modelo cíclico de Vico (época divina → época heroica/aristocrática → época humana/común → ricorso/renacimiento) muestra a la Providencia como la fuerza moldeadora del surgimiento, la decadencia y el renacimiento de las sociedades. La Providencia permite la decadencia y la renovación. Las calamidades y las crisis pueden purificar y conducir a nuevos comienzos.

Para Vico, las primeras creencias e instituciones religiosas surgen del asombro humano y la imaginación, pero son sancionadas por la Providencia porque crean cohesión social. La realeza sagrada, las costumbres jurídicas y la sabiduría poética son instrumentos mediante los cuales la Providencia mantiene el orden, hasta que la razón y la jurisprudencia maduran.

Dado que la razón humana es históricamente limitada, Vico argumenta que podemos conocer la providencia divina indirectamente mediante el estudio de los lugares comunes de las naciones (sabiduría poética, mitos, leyes). La historia misma es la vía adecuada para percibir la Providencia en acción. En el pensamiento de Vico, la Providencia legitima el propósito moral de las instituciones humanas, a la vez que insiste en la reforma mediante la comprensión histórica. Vico se opone al racionalismo abstracto que ignora la cultura y la tradición. La Providencia explica la importancia del estudio histórico, poético y jurídico.

Sentido común

La noción de sentido común (sensus communis) de Vico es fundamental en su explicación de cómo las comunidades humanas conocen, legislan y crean significado. Es el juicio práctico y compartido, y la facultad imaginativa que la gente común utiliza para comprender la vida social: el lenguaje, el derecho, la religión, las costumbres. No se trata simplemente de una opinión, sino de una capacidad comunitaria basada en la experiencia corporal y la vida colectiva:

"El sentido común es una causa poderosa de civilización; de él surgen las costumbres, las leyes y la piedad".

Dado que los humanos solo pueden conocer verdaderamente lo que ellos mismos han creado (verum factum), el sentido común es la base cognitiva del conocimiento histórico. Ofrece las imágenes poéticas, las metáforas y las instituciones que los historiadores deben interpretar para recuperar los orígenes de las sociedades. El sentido común produce los sentimientos morales, las costumbres y las normas jurídicas que mantienen unidas a las sociedades antes del desarrollo de la razón abstracta o la jurisprudencia formal. Legitima las instituciones mediante la comprensión compartida, en lugar de la prueba teórica.

Vico vincula el sensus communis con la imaginación (fantasía). Las metáforas poéticas y las imágenes religiosas, producto del sentido común, codifican significados sociales y reglas prácticas que posteriormente se convierten en derecho y filosofía codificados. Se opone al énfasis cartesiano en la razón individual e independiente. El sentido común es colectivo, históricamente situado y anterior a la teoría abstracta. Restaura la legitimidad de la tradición y la sabiduría popular, a la vez que permite la indagación histórica crítica. Para comprender otras épocas, el historiador debe recuperar el sentido común de aquellos pueblos (la «sabiduría poética» arraigada en mitos, ritos y lenguaje) en lugar de imponer abstracciones modernas.

Corsi y recorsi

Esto resume la idea de Vico de que las civilizaciones siguen ciclos históricos: nacen, se desarrollan, declinan y luego dan paso a un nuevo ciclo que reproduce, con variaciones, formas anteriores.

Presenta las tres edades por ciclos:

Era de los Dioses: sociedad teocrática, pensamiento mítico y lenguaje poético; autoridad religiosa y normas fundadas en la tradición sagrada.

Era de los Héroes: aristocracia guerrera y honor; instituciones políticas basadas en linajes, prestigio y costumbres.

Era de los Hombres: surgimiento de la ciudad civil, el derecho positivo, el comercio, el razonamiento práctico y la ciudadanía.

Los pueblos "fabrican" (factum) sus instituciones mediante la imaginación colectiva y las metáforas. Consolidan las instituciones y estabilizan las leyes para que las ciudades prosperen.

Se deterioran a través del lujo, la desigualdad, la corrupción y la pérdida de la virtud cívica, lo que debilita su cohesión.

El ricorso (renacimiento) tras la crisis: órdenes más simples o nuevas formaciones reemplazan a las decadentes, iniciando un nuevo ciclo. No se trata de una repetición idéntica: los retornos reconfiguran las formas previas según las circunstancias. La historia muestra analogías estructurales más que repeticiones literales.

Vico reconcilia el ciclo con una Providencia que guía a la humanidad hacia una mayor responsabilidad cívica y racionalidad. No se trata de un fatalismo puro, sino de un movimiento con sentido moral. Esto nos permite entender los cambios culturales (lenguaje, mito, leyes) como procesos orgánicos vinculados al imaginario colectivo y la formación social, no solo a causas económicas o individuales.


No hay comentarios:

Publicar un comentario