Edad Media Occidente, Del Siglo VI al XIII

Entre 70 a.C. y 390 d.C. la conservación y transmisión de la cultura grecorromana fueron aseguradas. Los griegos eran fuente de pensamiento y los romanos ofrecían un imperio estable dónde podía desarrollarse. Sin embargo, el imperio romano empezó a desmoronarse en el siglo cuarto por culpa de la libertad religiosa y el acoso fronterizo a sus legiones: los paisanos de la Galia se rebelaron, hubo migraciones masivas de godos (369), insurgentes cristianos en Alejandría (391), invasiones visigodos, árabes y hunos que ocuparon territorios del imperio, conflictos de clase entre paganos y cristianos romanos y mala gestión económica por la sobre tasación de la clase mercader, entre otros factores. La estabilidad del imperio descendía en caos y con las restricciones económicas las bibliotecas y la tradicional conservación de la cultura también sufrían.




A pesar de que a partir de 750 hubo una guerra civil dentro del imperio árabe, liderado entonces por la dinastía Umayyad, su poder en la península ibérica siguió estable con la capital en Córdoba que llegó a ser un centro mundial de conocimiento. A pesar de la incipiente reconquista cristiana y la primera cruzada iniciada por el Papa Urbano II en 1095, hubo una intensificación de intercambio de conocimientos entre los centros Andaluces y resto de Europa. Por el año 1275 mercaderes árabes cristianizados habían establecido las primeras papeleras en España. 50 años más tarde la universidad de Paris empleaba 10.000 copistas. Incluso durante la Inquisición el intercambio de saber continuó desde el sur hacia el norte y el espíritu humanista del renacimiento pudo expandirse gracias a las ideas encontradas en los libros árabes de Iberia.

Los intercambios intelectuales pudieron hacerse gracias a eruditos peregrinos que viajaron a la Hispania musulmana para conocer y traducir la información documental que los árabes almacenaban en sus bibliotecas.

El trabajo de los investigadores peregrinos era armonizar el conocimiento antiguo con la fe cristiana Entre 1150 y 1250 todos los escritos de Aristóteles fueron traducidos e introducidos a Occidente junto con comentarios árabes de Avicena y Averroës.

Michael Escotus (810 - 877) estudió en Durham y otras universidades británicas. En 1209 viajó a   Toledo,  se  amigó  con  varios  eruditos  árabes  y  escribió  su Abbreviatio Avicennæ así introduciendo Avicena a la discusión filosófica europea. Tradujo obras sobre astronomía y alquimia y comentarios de Averroës del árabe al latín

Al-Hakam II fue investido califa de Córdoba en 961. Hizo la expansión de la Mezquita y ocupó la residencia real, Medina Azahara. Durante su reino compró libros del resto del imperio para su biblioteca personal y la de la mezquita e hizo hacer las traducciones al árabe. Córdoba fue el mercado más grande de libros en la España musulmana.

Alfonso X, El Sabio (1221 – 1284) es considerado fundador de la prosa castellana y fue en su época que se adoptó el castellano como lengua oficial. Impulsó la organización de tres grandes centros culturales en Toledo, Sevilla y Murcia.

Fundó la Escuela de Traductores de Toledo que emprendió una ingente labor de recogida de toda clase de materiales para la elaboración de libros. Movido por este afán el rey hizo tabla rasa de las diferencias de raza o religión, por lo que reunió a judíos, musulmanes, castellanos e italianos, que colaboraron libremente.

Tomás d'Aquino (1225 - 1274) El principal reto de la filosofía medieval fue la reconciliación entre fe (teología) y filosofía (razón). Había que encontrar una manera de unir el conocimiento obtenida por la revelación bíblica y la información observada usando la mente y los sentidos.

Averroës había propuesto la teoría de la doble verdad argumentando que los dos tipos de saber eran opuestos. La visión revolucionaria de Aquino rechazó ese planteamiento proponiendo que ambos tipos de conocimiento eran compatibles porque procedían de Dios. Más allá de la compatibilidad afirmaba que podían colaborar porqué la revelación podía guiar la razón y prevenir contra errores mientras que la razón podría aclarar y desmitificar la fe. Dentro de esta doble concepción Aquino propuso que la existencia de Dios se podría probar usando cinco argumentos racionales.

Entre sus casi 60 obras escritas destaca la Summa Theologica, redactada entre 1265 y 1274. Es un esfuerzo ingente de unir el pensamiento de filosofía natural aristotélica y la teología cristiana. Su siguiente obra Summa Contra Gentiles es una apologética de las creencias cristianas en la tradición medieval de proselitismo.

Dante Alighieri (1265 – 1321) demuestra un interés por las obras de Aristóteles citando una decena de sus escritos y muestra un conocimiento particular de su Etica, sin duda a través de los comentarios de Aquino. Algunos historiadores argumentan que Dante encontró el aristotelismo a través de Alberto el Grande, dominico, obispo alemán y profesor de Aquino, que trató Aristóteles a la luz de los filósofos islámicos, principalmente Averroës y Avicena, además de fuentes neoplatónicas greco árabes.

Ramón Llull (1232 -1315) escribió su obra principal Ars Magna (1305-08) con la intención de racionalizar la apologética cristiana para poder discutir con musulmanes. De hecho, viajó al norte de África con esta tarea en mente. Utilizaba métodos lógicos originales en un intento de probar los dogmas de la teología cristiana. Después de su muerte el Ars mantuvo su interés, no por la apologética, sino por su sistematización universal como compendio de conocimiento.

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Carlomagno (742 - 814)
Juan Escoto Eriúgena (810 - 877)
Pierre Abélard (1079 –  1142)
Leonardo de Pisa –  Fibonacci (1170 - 1240)
Alfonso X,  El Sabio (1221 –  1284)
Dante Alighieri (1265 –  1321)
Tomàs d'Aquino (1225 - 1274)
Ramon Llull (1232 -1315)

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