Edad Moderna Europa Norte, Siglos XV y XVI

Al final del siglo 15 un nuevo mundo de civilizaciones se abrió a los exploradores occidentales cuando en 1492 los españoles llegaron al continente americano. Esta hazaña reunió de nuevo las dos partes del mundo que habían sido separados por la reconfiguración tectónica del planeta que interpuso los océanos Atlántico y Pacífico entre Eurasia y el continente americano. Con los nuevos descubrimientos, y tras el impulso del Renacimiento italiano, se abre un periodo de inestabilidad cultura caracterizado por deseos de reforma y un interés en la lengua vernácula. Muchos autores famosos como Erasmo, More y Loyola prefirieron seguir con la lengua franca de Europa, el latín. La reforma protestante con la traducción de la biblia a la lengua vernácula y la invención de la imprenta en el siglo siguiente animarían la alfabetización y la distribución de las obras en la lengua autóctona.

El humanismo religioso nórdico era otra característico de la época y respondía al cambio social y a la incapacidad de la religión establecida a responder a las necesidades de unos creyentes alfabetizados que tenían más confianza en sí mismos. Atacaron la teología escolástica como una complicación innecesaria de una fe simple y criticaron los ritos vacíos eclesiásticos y las ventas de bulos e indulgencias.

El portavoz principal de este mensaje fue Erasmo de Róterdam. Usó los métodos filológicos de los humanistas italianos para la crítica histórica especialmente en estudios del nuevo testamento en el griego original y de los padres de la iglesia. Contribuyó a reemplazar el currículo escolástico con estudios basados en los clásicos, parecido a los italianos. Sus críticas equilibradas se dirigían tanto contra los abusos de poder de los Papas como contra el dogma de predestinación de los reformistas protestantes. De esta manera Erasmo fue destaca objeto de rechazo de ambos campos.

Thomas More, primer ministro de Enrique VIII, fue condenado a muerte por éste por no renegar su fe católica. Era gran amigo de Erasmo. Escribió la obra inglesa más conocida del Renacimiento: Utopía (1516).  Escrito en  latín  trata  de  un  estado  ideal  que  se  inspira en La República de Platón y La Política de Aristóteles. Es una obra satírica imitando el escritor griego Lucio admirado por Erasmo y More. El humanismo renacentista se percibe en su aplicación de ideas clásicas a la política de la época. Como Leonardo Bruni, More creía que las antiguas ideas políticas podían crear el estado ideal. Pero More también era escéptico y utilizaba el idealismo humanista para criticar la sociedad contemporánea.

A mediados del siglo 15 apareció uno de los libros religiosos de más influencia, La Imitación de Cristo. Fue escrito en latín, probablemente por Thomas à Kempis, monje holandés. Da consejos sobre cómo vivir de manera espiritual, subraya lo espiritual contra lo material y anima a fortalecer la fe por la eucaristía.

Martín Lutero, un monje alemán, teólogo y estudioso de las cartas de Paul, llegó a la creencia que la salvación era el resultado de la gracia de Dios a través de la fe, es decir la predestinación. (Efesios 2:8) Las buenas obras no afectarían la salvación individual.

Protestó contra la corrupción eclesiástica que vendía indulgencias para financiar la construcción de San Pedro en Roma y colgó sus quejas en Wittenberg (1517). Fue excomulgado, pero, protegido por el elector de Sajonia, pasó su tiempo junto con otros, a traducir la biblia al vernáculo. Esto fue un acontecimiento poderoso porque liberó a los lectores alemanes del poder eclesiástico que funcionaba como interprete único de la biblia. Ahora cada uno podía opinar sobre el libro.

En Suiza la reforma religiosa empezó en 1519 con los sermones de Ulrich Zwingli que tenía las mismas ideas que Lutero. Jean Calvin huyó de Francia a Ginebra en 1541 para poder seguir enseñando su doctrina de reforma que subrayaba el poder de Dios y la predestinación. Se instaló un régimen teocrático de moralidad austera. Las doctrinas protestantes se extendieron para llegar a Escocia (presbiterianismo), Francia (Hugonotes), y Holanda(calvinismo) dónde fueron fuerzas religiosas y económicas duraderas.

En Inglaterra las reformas religiosas empezaron con la necesidad de Enrique VIII de tener un heredero. Al negar el Papa un permiso de divorcio con Catalina de Aragón, en 1534 Enrique, soberano absoluto, se declaró como la última autoridad también en cuestiones religiosas de la iglesia en Inglaterra. Disolvió los monasterios para confiscar su riqueza y poder y puso la Biblia traducida en manos de las parroquias. Después de un movimiento pro-calvinista por parte de su heredero y una reacción católica bajo María, hija de Catalina, Isabel I tomó el trono en 1559 e introdujo el Anglicanismo (vía media entre Calvinismo y Catolicismo) y un libro común de oración en el vernáculo.

El Concilio  de  Trento (intermitente  entre  1545  y  1563)  fue  la  respuesta  lenta  de  la Contrarreforma católica. La iglesia resultante fue más espiritual y culta. Una nueva pasión para la renovación llegó de manos de los jesuitas y el misticismo de Teresa de Ávila. La inquisición en España y Roma y La Edicta de Nantes en Francia (1585) se organizaron para imponer la ortodoxia frente a la herejía protestante.

En ciencias también se buscaba reformar las teorías heredadas, aunque fuertemente encajadas por las filosofías y teologías eclesiásticas. Los investigadores científicos siguieron la tradición de escribir sus obras en latín.

La reforma científica fue liderada por Francis Bacon que escribía cuando se descubrían nuevos mundos. La humanidad se estaba liberando de la antigua visión que todo había sido descubierto o  había sido revelado por Aristóteles o la Bíblica. El empeñó de Bacon fue la reforma de la investigación. El método propuesto era la observación metódica de los hechos para estudiar e interpretar    los    fenómenos    naturales.    Explica    el    nuevo    estilo    de    investigación en Instauratio Magna (1620) con una portada (ver imagen) inspirada en el lema de Carlos I dónde se ve una carabela yendo más allá (Plus Ultra) de los míticos pilares de Hércules en el estrecho de Gibraltar. El simbolismo recuerda que Bacon también quiere superar los confines del viejo mundo en una nueva empresa científica. Estaba escrito en latín e influenciado por el método inductivo aristotélico. Bacon estableció el método científico dentro de una filosofía empirista y pragmática, pero no en el vernáculo.


En 1514 Nicolaus Copernicus, canónigo de la catedral de Frauenburg en Alemania, desarrolló su propio modelo de un sistema planetario heliocéntrico en su Commentariolus. Su segundo libro sobre el tema, De revolutionibus orbium coelestium (1543) luego fue prohibido por la iglesia católica (y criticado por Martín Lutero citando a Josué 10:13 dónde se lee que el sol se quedó quieto).

En el siglo 2 a.C. Ptolemy había inventado un modelo planetario con mociones excéntricas, una desviación significativa del concepto aristotélico del movimiento planetario circular alrededor de la tierra. Copérnico propuso un sistema solar heliocéntrico como reconciliación de los dos modelos.

Johannes Kepler fue astrónomo alemán en el siglo 16 cuando no existía el concepto de comunidad científica. Todo estaba bajo el control de las instituciones eclesiásticas, católicas o protestantes. Su intención era llegar a ser teólogo.

Fue introducido al estudio de las estrellas y a las ideas de Copérnico por su profesor de matemáticas en la universidad de Tubingen. Kepler entendió que aquellas revelaban un universo que contenía la marca de un plan divino - una revelación. Decidió demostrar con rigor los que Copérnico había entrevisto y lo hizo empleando un vocabulario filosófico y religioso. Creía que los arquetipos divinos eran visibles como formas geométricas en el mundo y entonces desvelar la estructura del universo era leer la mente de Dios. Inspirado en ideas platónicas Kepler también creía que la mente humana fue creada para entender la configuración del universo.

Si Kepler hubiese quedado con el modelo arquitectura probablemente no hubiera salido de la visión establecida por los griegos. Sin embargo, adoptó la teoría de William Gilbert que la tierra es un imán y la generalizó a la concepción que el universo es un sistema de cuerpos magnéticos. Pudo seguir con unas demostraciones empíricas de las teorías con informaciones de Tycho, astrónomo real, y Galileo, que había construido un telescopio en 1609.

Eventualmente Newton construyó sus teorías basadas en las leyes de Kepler pero descartando toda referencia a su marco filosófico y teológico original.

Cerca del final de La Tempestad William Shakespeare hace decir al personaje Próspero que los humanos son hechos de sueños. Este sentimiento que nuestras vidas son ilusiones y que la ficción y la realidad están conectadas podría constituir la filosofía central de Shakespeare. McGinn escribe en su libro sobre filosofía en Shakespeare que éste presenta la vida como teatro, una ficción, y que el individuo debe vivir conforme a esta creencia.

La lengua inglesa moderna tenía menos de 100 años cuando Shakespeare escribía al final del siglo 16. No existían diccionarios y la mayoría de los documentos todavía se redactaba en latín. Contribuyó alrededor de 1.700 palabras nuevas al idioma y sus obras afianzaron el uso del vernáculo en la literatura.

Más información...

Johannes Ockeghem (1410 - 1497)
Erasmo de Róterdam (1466 - 1536)
Alberto Durero (1471 - 1528)
Tomás de Kempis (1380 - 1471)
Jan van Eyck (1390 –  1441)
Hans Holbein (1460 –  1524)
Tomás Moro (1478 - 1535)
Nicolás Copérnico (1473 - 1543)
Martín Lutero (1483 - 1546)
Nostradamus (1503 - 1566)
Juan Calvino (1509 - 1564)
Francis Bacon (1561 - 1626)
William Shakespeare (1564 - 1616)
Johannes Képler (1571 - 1630)

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