Edad Contemporánea – Europa Sur (Siglos 19-20)

Auguste Comte tenía el don de sintetizar corrientes intelectuales diversas. Escribiendo después de la revolución francesa sus ideas provenían de escritores del siglo 18 y principios del 19.

De Hume y Kant adoptó su concepción del positivismo: la teoría que la metafísica y la teología son modos imperfectos de conocimiento y que el saber positivo se basa en fenómenos naturales verificados por las ciencias empíricas.

De los pensadores clericales cogió la noción de la organización social jerárquica y disciplinada como en la iglesia católica.

De los filósofos de la Ilustración incorporó la idea del progreso histórico, una sociología. Comte creía que los fenómenos sociales podían ser reducidos a leyes igual que Newton había explicado los cuerpos celestes con la ley de la gravedad.


“Los cielos proclaman la gloria de Kepler y Newton.”

Auguste Comte

Comte estructura su Cours de philosophie positive (6 tomos entre 1830 y 1842) alrededor de una ley de 3 niveles. Expone que la humanidad evoluciona por estos niveles: el teológico, el metafísico y el positivo.  El primero es el punto de arranque de la mente humana; el segundo es un estado transitorio; el último es el normal.

En el nivel teológico la mente busca las causas primarias y finales de los fenómenos y explica las anomalías aparentes en el universo como intervenciones de agentes sobrenaturales.

En el estado intermediario las preguntas son iguales pero los agentes sobrenaturales son remplazados por entidades abstractas.

El nivel positivo no busca las causas, sino que se limita a conocer las leyes que gobiernan los fenómenos. Las nociones absolutas anteriores son cambiadas por relativas.

Del punto de vista material el estado teológico puede llamarse el militar; el metafísico la supremacía de abogados y juristas; el positivo correspondería al industrial.

Para Comte la ciencia es “une connaissance approchée” (un conocimiento aproximado) porque se acerca a la verdad sin alcanzarla. No hay lugar en el positivismo para la verdad absoluta. La ciencia fija los estándares de lo creíble.


Jean-Paul Sartre adoptó y adaptó los métodos de la fenomenología, en particular el trabajo de Heidegger. Igual que él Sartre quiso desarrollar una descripción ontológica de lo que es ser humano. Expuso sus teorías en La Transcendence de l'Ego (1936), L'Être et le néant (1943), y L'existentialisme est un humanisme (1946). También creía que nuestras ideas son productos de nuestras experiencias en la vida real y que las novelas y obras de teatro que describen experiencias fundamentales tienen un valor para la elaboración de teorías filosóficas igual que ensayos discursivos. Así escribió varias novelas y obras teatrales que luego fueron seguidos por una escuela de literatura del absurdo

En el existencialismo de Sartre la existencia humana precede la consciencia. El humano se encuentra en un universo concreto que no puede ser obviado por el pensamiento. Así es lo que determina nuestra vida es cómo actuamos.


"La esencia precede a la existencia."

Sartre.

Sartre se mantuvo en la creencia que todos tenemos opciones y por ende libertad. Incluso frente a lo inevitable podemos optar por no hacer nada, salir corriendo o arriesgarse la vida. Esta libertad trae consigo poder, pero también responsabilidad. Estamos condenados a ser libres, según el autor, y tenemos que enfrentarnos a ello si queremos ser morales. Los individuos son responsables de lo que escogen, pero viven con una constante preocupación existencial porque son conscientes de los límites del conocimiento y de su mortalidad.

El corolario de este argumento de la libertad humana es que si Dios existe el humano no es libre y al revés. El ateísmo es parte integral de la filosofía de Sartre. Esto significa que en un mundo sin Dios la vida no tiene un sentido más allá de los objetivos humanos individuales.

Por su parte Heidegger pensó que Sartre se había apropiado de su trabajo para devolverlo a la anterior filosofía sujeto-objeto de Descartes y Husserl. Esto es exactamente de lo que Heidegger quería liberar el pensamiento filosófico.

Maurice Merleau-Ponty se propuso desarrollar una descripción radical de la experiencia corporal, principalmente en estudios de percepción. Argumentaba que este fenómeno no podía ser entendido por la tradición filosófica porque tenía tendencia a moverse únicamente entre dos alternativas con fallos: el empirismo y el intelectualismo.

Otra dicotomía tradicional que Merleau- Ponty critica es la distinción entre sujeto y objeto. Generalmente mantenemos una distinción entre nosotros y los objetos del mundo y podemos sugerir que nosotros somos libres y ellos determinados. También diferenciaba entre los hechos empíricos de nuestras acciones y las razones que transcienden esos comportamientos. Esta distinción entre objeto y consciencia es dualismo.


"... quien ve y quien toca no es exactamente yo mismo, porque el mundo visible y el mundo tangible no son el mundo en su totalidad."

Merleau-Ponty

En su obra Le Visible et l'Invisible (1988), el autor prueba de hacer una transición desde una fenomenología de consciencia (un análisis de cómo los objetos que percibimos se nos presentan) hacia una filosofía del Ser: aquello que permite la posibilidad de la existencia.

Merleau-Ponty emplea la lingüística y el estructuralismo para criticar a Sartre que acordaba un exiguo papel al lenguaje. Se apoyaba en Lacan, que sugería que el inconsciente está estructurado como un idioma, en Claude Levi-Strauss, un antropólogo estructuralista, y en Saussure. Levi-Strauss opina que la obra de Merleau-Ponty es una síntesis entre estructuralismo y fenomenología.

Claude Levi-Strauss tomó prestado el término 'estructuralismo' de Ramón Jakobson, pero fue él mismo que lo expandió fuera de su origen lingüística y demostró que era una manera general de aproximarse a la vida humana porque podía aplicarse a todos los aspectos de la cultura. Es la idea que prácticas simbólicas no pueden considerarse objetos científicos sin introducir nuevos tipos de entidades no reconocibles por la metafísica tradicional.


"Sabio no es el hombre que proporciona las respuestas verdaderas, es el que formula las preguntas verdaderas."

Claude Levi-Strauss

El estructuralismo ánimo a los filósofos a desarrollar una nueva ontología redefiniendo lo que significa ser diferente e idéntico, ser único o múltiple, ser sucesivo o presente. También obligó a reconsiderar la naturaleza de 'significado' (ahora no el objetivo sino el efecto de las acciones) y 'subjetividad' (ya no analizado como origen sino como función).

Levi-Strauss pone en oposición pensadores que imaginan coherencia lógicas, con antropólogos que se basan en hechos comprobables. Afirma que sólo sabremos lo que hay que saber si se reconoce que prácticas muy distanciadas del conocimiento científico, como mitos y rituales, son variantes de este mismo saber. Como antropólogo definió la antropología como el tipo de conocimiento que usa las diferentes formas de conocimiento para producir verdades particulares. Otro tipo de ciencia.

Michel Foucault parte de la teoría epistemológica de Kant para invertirla. El filósofo alemán mantuvo que la misma crítica que revelaba los límites de nuestro poder de conocer también podía revelar las condiciones necesarias para su ejercicio. Argumentó que lo que parecían características circunstanciales de la cognición humana (como el carácter espacial y temporal de los objetos perceptuales) en realidad son verdades necesarias. Foucault sugiere que en lugar de preguntar lo que es necesario en lo aparentemente contingente preguntemos lo que es circunstancial en lo aparentemente necesario. Focaliza sus preguntas sobre las ciencias humanas modernas (biología, sicología, sociología) que dicen ofrecer verdades científicas sobre la naturaleza pero que son, de hecho, expresiones de la política o ética de una sociedad particular.

En su Histoire de la folie à l'age classique (1961), un estudio del concepto de la locura como 'enfermedad mental' en Europa, argumenta que no fue una mejora sobre nociones anteriores. Afirmaba que la supuesta neutralidad de los tratamientos modernos de la locura se usa de hecho para controlar los desafíos de la locura a la moralidad convencional burguesa. En resumen, lo que se presenta como un descubrimiento científico es el producto de una ideología social y ética cuestionable.


"Lo propio del saber no es ni ver ni demostrar, sino interpretar."

Michel Foucault

En la obra que le hizo famoso Les mots et les choses (1966) Foucault argumenta que desde Descartes a Kant la representación fue asimilado al pensamiento: pensar era emplear ideas para representar el objeto del pensamiento, como en un mapa. Es el principio que sabemos que nuestros pensamientos representan lo que conocemos igual que el mapa representa el territorio. Además, podemos alterar la estructura de una idea para mejorar representación de un objeto similar a redibujar un mapa. Foucault insiste que Kant introdujo una nueva visión proponiendo que la representación en sí podría tener un origen en algo que no fuera representación.

En L'ordre des choses (1966) presenta los dos rasgos principales de pensamiento después de Kant: la vuelta del lenguaje y el 'nacimiento del hombre'.

El lenguaje en el pensamiento clásico (Descartes a Kant) era un instrumento del pensamiento: una representación física de las ideas y sin sentido excepto en relación con ellas. Posterior a Kant el lenguaje tiene un papel independiente y esencial. Está liberado de su subordinación a las ideas y puede funcionar (igual que en el Renacimiento) como una realidad autónoma sin un sistema de representaciones ligándolo al mundo. Además, Foucault sugiere que el lenguaje es una verdad en sí mismo comunicando nada más que su propio significado. (En contraste con el Renacimiento, sin embargo, no hay una Palabra divina subyacente que da una verdad única a las palabras del lenguaje.)

La noción del 'nacimiento del hombre' se explica por el hecho que en la edad clásica se suponía que los humanos reciben representaciones mentales; en cambio para el idealismo transcendental de Kant estas percepciones son productos mentales. Foucault ejemplifica esta idea con su ejemplo de Descartes. En su famosa frase: "Je pense donc je suis", Descartes relaciona el ser con su representación, es decir la ontología con la percepción mental. Esto era lógico dentro de la epistemología clásica que equiparaba pensar con representar. La filosofía pos-kantiana, sin embargo, afirma que pensar es una actividad creadora y así no podemos pasar de la representación al pensador. No podemos ir desde "pienso" a "soy" porque el contenido de nuestra realidad (lo que soy) es siempre más que el contenido de nuestro pensamiento y eso porque vivir, trabajar, hablar, etc. nos llevan más allá del pensamiento.

Kant intenta unir las dos tradiciones proponiendo que la consciencia 'Yo' debe ser un objeto empírico de representación y a la vez una fuente de representaciones trascendentales. El proyecto de la filosofía moderna es probar si esto puede ser posible. Foucault opina que no es posible y repasa los filósofos pos-kantianos para demostrarlo.

Según Foucault el Naturalismo y el Marxismo reducen lo transcendental a lo empírico: el primero explica el conocimiento en términos de las ciencias naturales; el segundo apela a las ciencias sociales. Foucault apunta que los dos ignoran los términos del problema: que la persona es empírico y transcendental a la vez.

Husserl fundamentaba nuestro conocimiento de verdades empíricas en el sujeto transcendental. Foucault responde que el pensamiento ya no es pura representación como en Descartes y no se puede separar los hechos empíricos de quienes somos.

La fenomenología existencialista de Sartre y Merleau-Ponty ponen el enfoque en la realidad concreta del humano-en-el-mundo. Pero Foucault opina que esto es una manera sutil de reducir lo transcendental al empírico.

Hegel, Nietzsche y Heidegger probaron de resolver el problema del estatus dual humano tratándole de realidad histórica. Pero esto encuentra la dificultad que el humano tiene que ser el producto de los procesos históricos y a la vez el origen de la historia. Si le tratamos como producto, se reduce su realidad a algo no humano; si insistimos en una vuelta humana a los orígenes, su lugar en el mundo empírico ya no tiene sentido. Es la paradoja moderna del humano como originado y origen. Foucault sugiere que la búsqueda moderna de orígenes nos provee con un sentido más profundo del significado ontológico del tiempo. Esto es más evidente en el pensamiento de Nietzsche y Heidegger que rechazan la visión de Marx y Hegel del retorno al origen como redención de ser y proponen que nos lleva a una confrontación con la nada de la existencia.

Jacques Derrida fue el promotor de la 'Deconstrucción', una crítica de la tradición filosófica occidental, en particular de la fenomenología, el existencialismo y el estructuralismo. Generalmente funciona usando textos específicos que intenta exponer y luego subvertir las oposiciones binarias que subyacen a nuestras principales maneras de pensar: presencia/ausencia, habla/escritura...


“No hay nada por fuera del texto.”

Jacques Derrida

El aspecto filosófico del Deconstructivismo se ocupa de su primer objetivo: 'la metafísica de la presencia'. Empezando desde el punto de vista heideggeriano Derrida argumenta que la metafísica afecta toda la filosofía desde Platón. Crea oposiciones duales e instala una jerarquía que otorga privilegios a uno de los términos. La estrategia deconstructiva es hacer aparecer estas maneras de pensar y opera en dos pasos: revertir las dicotomías e intentar corromperlas. Además, intenta demostrar que existe algo que no encaja en ninguna de las oposiciones.

Su metafísica describe la vuelta al origen encontrada en metafísicos desde Platón a Husserl, buscando un fundamento sobre el cual construir sus teorías. Así conciben el bien antes que el mal, lo positivo delante de lo negativo, la pureza antes de la impureza, lo simple antes de lo complejo, lo esencial delante de lo accidental etc... Derrida advierte que en estas oposiciones siempre existe una jerarquía: una parte subordinada a la otra. La deconstrucción tiene el objetivo de deshacer la oposición clásica para acabar con el sistema.

Sin embargo, esta misma metodología se deconstruye a si misma porque ya no parte de la posibilidad que el observador pueda ser exterior al objeto bajo examen.

Más información...

Isidore Marie Auguste François Xavier Comte (1798 – 1857)
Jean-Paul Charles Aymard Sartre (1905 – 1980)
Claude Lévi-Strauss (1908 – 2009)
Paul-Michel Foucault (1926 – 1984)
Jacques Derrida (1930 – 2004)

No hay comentarios:

Publicar un comentario